Liberalismo

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20100511-Resultados de la elección departamental-El nuevo mapa político

Escrito por rigofa2010 21-02-2011 en General. Comentarios (0)

EN MONTEVIDEO LOS VOTANTES DEL FRENTE AMPLIO SON LOS QUE MÁS SE INCLINARON POR ELEGIR ALCALDES
El nuevo mapa político

 

 

 
 

 

 

Mondo Online-Los nuevos profesionales-una generación con perfil digital

Escrito por rigofa2010 24-10-2010 en General. Comentarios (0)
Los nuevos profesionales
Tienen menos de 30 años, trabajan en empresas líderes del mundo online y pretenden del empleo mucho más que un buen salario. Son los jóvenes "Y", una generación con perfil digital que revoluciona el mercado laboral
Domingo 24 de octubre de 2010
 
Dinámicos. Son los trabajadores de la economía digital, un sector cuya demanda no para de crecer.
Mariano Otero tiene 25 años, es marplatense, estudió Economía en la UBA y trabaja en Google. Su cargo suena pomposo, o incomprensible para los no iniciados: Business Solutions Representative. "Trabajo con pymes, y las ayudo a ser exitosas en Internet", explica a través de la pantalla plana, en videoconferencia desde Nueva York. La mitad del tiempo, Mariano trabaja desde bares, hoteles o en la oficina de sus clientes, ya que el puesto es regional y tiene reuniones con empresarios de Chile, Colombia y Centroamérica.
Su caso es un exponente de una nueva generación de "trabajadores de la economía digital", uno de los sectores más dinámicos a futuro, cuya demanda laboral no para de crecer. La movilidad y el uso intensivo de las nuevas tecnologías son la característica de este tipo de empleos, que van más allá de la programación y el desarrollo de software.
"Me recibí en 2007 en la universidad pública y empecé a trabajar en una firma de consultoría. Al año siguiente me trasladaron a Brasil y, en 2008, un amigo que trabajaba conmigo volvió a la Argentina para entrar en Google. El me comentó que estaban buscando gente", cuenta. Hasta ese momento, Mariano pensaba que en la compañía fundada por Sergei Brin y Larry Page eran todos programadores o analistas de sistemas.
"Lo más loco es que las oficinas de Google Argentina estaban en el mismo edificio de mi trabajo anterior. Pero como tenía el preconcepto de que para entrar tenés que ser un poco nerd, nunca me había postulado", confiesa. "Finalmente, le mandé el CV a mi amigo, y aquí estoy."
"Yo estaba acostumbrado a ir a la oficina de traje y corbata, y aquí el ambiente es muy descontracturado. En la oficina de Nueva York, por ejemplo, muchos vienen con su mascota. Pero eso no significa que no trabajamos -advierte-. Tenemos metas y, en la medida en que las alcanzamos, cada uno maneja sus tiempos. En mi caso, como tengo mucho contacto con clientes, me tengo que adaptar a la disponibilidad y los husos horarios de ellos. En esto, la tecnología me ayuda muchísimo. Hacer reuniones por videoconferencia o utilizar herramientas colaborativas para trabajar en grupo, es cosa de todos los días", afirma desde la pantalla.
Salario vs. flexibilidad
Los llamados jóvenes Y están ingresando de lleno en el mercado laboral. Los nacidos entre 1983 y 1990 plantean algunas diferencias con sus antecesores de la generación X (1965 a 1982) y los baby boomers (nacidos tras la Segunda Guerra Mundial). El salario ya no ocupa el primer lugar a la hora de decidir ingresar o permanecer en una compañía. La posibilidad de seguir aprendiendo, estar en un buen ambiente de trabajo y contar con tiempo para sí mismos ganan terreno. Y las empresas están tomando nota de ello.
"Los jóvenes de hoy buscan flexibilidad de horarios para poder integrar actividades extralaborales, como estudios, deportes, hobbies o voluntariado en alguna ONG. Hay espacios que no están dispuestos a abandonar por mejor pagada que sea su oportunidad laboral", dice Daniel Serra, gerente general de Zonajobs.
"Lo bueno es que pude ir cambiando de sector y creciendo. Acá se trabaja mucho en equipo y, si bien nuestra tarea es analítica, estamos todo el tiempo en contacto con las áreas comerciales y de ventas", dice Gimena Massa, de 21 años, con tres años de experiencia laboral. Es analista de Business Intelligence en Demotores.com, un sitio de compraventa de vehículos del grupo Dridco. "Mi función es analizar toda la información que llega; crear reportes e informes sobre el comportamiento de los clientes, lo que más buscan y lo que publican en el sitio", define.
Gimena cursa actualmente el tercer año de Ingeniería Industrial en la UTN y trabaja a tiempo parcial. "Lo que estoy viendo en la facu se vincula con mi trabajo, porque tiene bastante de análisis matemático", afirma.
Trabajo en un clic
Los trabajos cambian, y la forma de buscarlos también. Hoy, la mayoría de los jóvenes hace su búsqueda laboral por Internet. Como Santiago Pachano Rojas (25), que encontró su actual empleo (jefe de Marketing Online de Zonajobs) haciendo doble clic en un aviso. "Trabajo desde los 18. Mi primer empleo fue en una consultora de comercio exterior, y luego trabajé 7 meses en una aerolínea para un proyecto puntual."
Al terminar el proyecto, le ofrecieron un puesto en el área contable. "Pero por lo que estaba viendo en la facultad, me interesaba más el área de marketing. Estuve 15 días buscando trabajo y conseguí un puesto en el área de negocios móviles de un medio digital", cuenta. De ahí pasó a Zonajobs, donde se ocupa del desarrollo de iniciativas en redes sociales (Facebook, Twitter, Linkedin) y el armado de acuerdos con socios estratégicos del mercado online.
Para hacer este trabajo "no se necesita saber programar, pero sí conocer algunas herramientas que usan los desarrolladores de software para tener un lenguaje común", dice Santiago, que lidera un equipo de tres jóvenes. "Como esto no se estudia en la facultad, hay que ir aprendiendo sobre la marcha. Ahora estoy haciendo un posgrado sobre marketing digital -dice-. Hay mucho por hacer en esta área. Las redes sociales crecen cada vez más y se forman grupos de gente que busca trabajo, y comparten pistas y consejos."
De su empleo, Santiago destaca "el buen clima, la posibilidad de contactarse y trabajar con colegas de otros países de América Latina y la oportunidad de seguir capacitándose y creciendo. Una vez al mes podés pedirte medio día para trámites, y tus compañeros te cubren. Hay mucha libertad para trabajar. Cumplimos objetivos, no horarios".
Sin experiencia
Virginia Pedulla (26) es egresada de la carrera de Administración y Sistemas del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) y trabaja hace dos años en Google como AdWords Associate para pequeños y medianos anunciantes. Esto implica ocuparse del sistema de "publicidad patrocinada", que relaciona los anuncios de empresas y emprendedores con las palabras clave que introducen los usuarios en sus búsquedas.
"Cuando terminé el colegio me anoté en la UBA en Administración. Después me comentaron que existía esta carrera y me interesó porque combinaba administración con informática, a lo que veía buena salida laboral. Hice la carrera en cuatro años y me tomé uno para viajar. Cuando volví, armé un listado de empresas en las que quería trabajar y empecé a mandar mi currículum. No tenía mucho para poner en el ítem "experiencia laboral", más que la experiencia de work & travel que había hecho en Nueva Zelanda", confiesa.
"Conocía a una persona que trabajaba en Google y le mandé mi CV. Me llamaron para una entrevista, en la que me preguntaron sobre mi viaje y mis hobbies, algo que había puesto al final del CV para que no quedara tan corto", recuerda. "No sabía lo que era un AdWord, así que lo googleé para estar al tanto. Hoy trabajo todo el día con esta herramienta, junto con agencias de publicidad argentinas y de otros países de la región", cuenta.
Existen muchos mitos respecto del proceso de selección en Google, y la compañía está dispuesta a aclararlos. "Más del 50% de las contrataciones viene de recomendaciones de los propios empleados y la otra mitad es cubierta por candidatos que envían sus datos online. En ambos casos, el proceso de selección es el mismo", dice Victoria Campetella, encargada de Comunicaciones Corporativas de Google Argentina.
"Es importante explicitar en el CV tanto la formación académica como cursos y actividades extracurriculares. También hay que conocer mínimamente el puesto al cual se postula, y su relación con la formación que tiene el candidato", destaca Campetella.
El proceso de selección consta de al menos dos entrevistas (una telefónica y otra personal), y la decisión es tomada por varias personas (comités de admisión). Allí es importante demostrar capacidad para trabajar en equipo en un ambiente multidisciplinario, tener razonamiento lógico y, a la vez, proponer soluciones creativas. "En Google las personas tienen mucha autonomía y no hay estructuras tradicionales de jefes y departamentos. No todo el mundo se adapta bien a este tipo de trabajo", advierte la ejecutiva.
De todas las barreras que tienen los jóvenes a la hora de buscar empleo, la falta de experiencia y de contactos son tal vez las más importantes. Las nuevas tecnologías ayudan a sortearlas, ya que les permiten enterarse de oportunidades y contactar a pares, clientes y mentores a través de Internet y las redes sociales.
A los 15 años, Enrique Courtaux armó su primer sitio web y hoy, con 23, es el responsable del programa de afiliados de Mercado Libre (Mercadosocios). "Pasé de un lado al otro del mostrador", explica el precoz emprendedor. Cuando desarrolló Musikeiro, una página web con letras de canciones, tomó contacto con el programa porque obtenía ingresos a partir de poner publicidad del sitio de comercio electrónico en su propia página. Así, lo que era un hobby se convirtió en un negocio, que fue creciendo gracias al contenido que aportaban los visitantes, que subían letras de canciones. Pero le demandaba cada vez más tiempo, y por eso decidió venderlo cuando se anotó en la facultad.
Terminado segundo año de la carrera de Administración y Sistemas del ITBA, Enrique quiso volver a trabajar. "Entonces fui a ver al encargado de Marketing de Mercado Libre, a quien había conocido como usuario. Lo primero que me sorprendió fue ver tanta gente trabajando ahí. Yo creí que era todo automático y que sólo iba a encontrar máquinas -confiesa-. El me comentó que estaban buscando a alguien para el programa Mercadosocios, que yo bien conocía."
"Lo que hago es, por un lado, buscar nuevos socios, y, por el otro, ayudar a los afiliados a tener mayores ganancias con el sitio. Llegan consultas, y también actuamos proactivamente detectando oportunidades y contactando a potenciales afiliados en Chile, Colombia, Venezuela, México y Brasil. Trabajamos en equipo con otras personas de estos países e intercambiamos experiencias todo el tiempo. El trabajo es desafiante, y te exige estar conectado todo el tiempo. Yo he contestado e-mails laborales a las 11 de la noche, pero trato de ponerme límites", explica.
¿A vos te pagan por hacer eso?
Analía Baggiano (29) es relacionista pública y trabaja como Community Manager en, Psicofxp, una "plataforma de conversaciones temáticas" creada por el emprendedor argentino Ismael Briasco en el 2000. Hoy es considerada la "red social temática" más convocante de habla hispana, con 150 foros de discusión sobre asuntos que van desde viajes o cocina hasta filosofía o motos.
La función de Analía es -según ella misma explica- "construir, dinamizar y gestionar comunidades, actuando como nexo entre los usuarios y la organización". Dicho de otro modo, se trata de leer las conversaciones de los usuarios en los foros de Internet y, a partir de sus inquietudes y necesidades, desarrollar "acciones" tales como organizar encuentros, fiestas o promociones para alguna marca.
"Me recibí de licenciada en Relaciones Públicas en la Universidad de Morón, y mi primer trabajo fue en McDonald´s", cuenta. Después consiguió una pasantía en una agencia de comunicación en la que se ocupaba de llamar a periodistas para ver si habían recibido sus gacetillas. Luego se tomó un año sabático para terminar la carrera, y entonces definió que quería trabajar en algo vinculado con las nuevas tecnologías.
"Pero si quería conseguir un trabajo diferente, debía presentarme de forma diferente. Se me ocurrió armar un blog con la historia de mi currículum ( http://nopodesnotenerme.blogspot.com ). Y lo mandé a un aviso online para un puesto de Community Manager. En ese momento yo no sabía muy bien lo que era, pero enseguida me di cuenta de que algo así estaba buscando", afirma.
"Mi trabajo me gusta, la paso bien. A veces se mezcla lo laboral con el hobby, y por eso me cuesta desconectarme. Estoy en varias redes sociales y suelo revisar y contestar mensajes a la noche desde mi casa, o los fines de semana -admite-. Pero por otro lado, cuando cuento cómo es mi trabajo, algunos me preguntan: ¿estás todo el día en Twitter y en Facebook y te pagan por eso?" Y sí, parece raro estar cobrando por algo que para muchos es un pasatiempo.
Por María Gabriela Ensinck
revista@lanacion.com.ar
Dónde buscar empleo En las páginas Web especializadas, como www.zonajobs.com.ar , y los sitios de las distintas empresas. Casi todas tienen una solapa que dice "Trabajá con nosotros", "Dejanos tu currículum" o "Recursos Humanos"
QUE PONER EN EL CURRICULUM
A la hora de hacer un CV diferenciador, si aún no se tiene experiencia laboral, incluir:
Manejo de idiomas
Voluntariados
Actividades académicas (ayudantías, pasantías)
Experiencias multiculturales (viajes, intercambios culturales, work&travel)
Indicar las industrias o sectores de preferencia. Esto no limita las posibilidades, sino que ayuda al entrevistador a ofrecer una propuesta de interés. Además, demuestra que se tiene claro el tipo de empleo que se busca.
Fuente: Daniel Serra, gerente de Zonajobs
LA HORA DE LOS EMPRENDEDORES
Casi siete de cada 10 jóvenes argentinos consideran probable conseguir el trabajo ideal y seis de cada 10 dicen que quieren crear su propia empresa como camino laboral deseable. Los datos surgen de una encuesta de TNS Gallup y la Universidad de Palermo entre 900 jóvenes de 18 a 24 años. Hasta hace unos años, la preferencia general era trabajar en una gran empresa o tener una profesión liberal. Sin embargo, hoy ganan terreno otras opciones, como trabajar en una pyme, en una ONG o fundar la propia compañía.
"Hay un cambio de paradigma", dice Alejandro Mashad, director de la Fundación Endeavor, una organización internacional que apoya a emprendedores. "La visión de entrar en una empresa y trabajar allí toda la vida no corre más. Y lo que quieren muchos jóvenes hoy es montar un negocio detrás de una idea." En esta visión, las nuevas tecnologías juegan un importante papel. Acercan y conectan a las personas, hacen surgir nuevas formas de comercialización -como la venta online- y disminuyen costos porque se puede empezar un emprendimiento con muy baja inversión, trabajando desde casa con una computadora conectada a Internet.
EL JUEGO DE LAS DIFERENCIAS
Empleos tradicionales
Empleos de la economía digital
Se cumple un horario de trabajo.
Se cumplen objetivos.
Se trabaja en un lugar fijo.
Se crean puestos nuevos y se puede cambiar de posición en corto tiempo.
El trabajo es mayormente individual.
El trabajo es casi siempre en equipo.
El tiempo de trabajo y de ocio están separados.
Cada vez más, los momentos de trabajo y de diversión se mezclan.
Las relaciones con los compañeros se circunscriben al ámbito laboral.
Se busca hacer amigos en el trabajo.
MITOS Y REALIDADES DE UNA EMPRESA TECNOLOGICA
Para trabajar en una empresa tecnológica hay que ser programador o especialista en sistemas.
No es necesario haber estudiado sistemas para trabajar en esta industria. Alcanza con conocer y ser usuario de las nuevas tecnologías.
Hay que tener experiencia laboral y por lo menos un máster.
Se emplea a estudiantes universitarios o recién recibidos, con o sin experiencia.
La mayoría es adicta al trabajo.
La mayoría busca tener tiempo libre y equilibrar el trabajo con su vida personal.
Juegan a la Play y al metegol en la empresa; no trabajan nunca.
En muchas empresas hay juegos y un clima distendido para trabajar.
NO TODO SE ENCUENTRA TAN FACIL
Por Adriana Noreña
¿Qué fue lo que más te gustó de tu viaje? ¿Cuánto tiempo pasás conectado en redes sociales? ¿Qué harías en una situación "equis"? Preguntas de la reclutadora al candidato, que al otro lado del teléfono suena sorprendido ante lo que parecen ser respuestas muy fáciles.
La economía digital está delineando nuevos perfiles de talentos y es un reto para todos, no sólo motivarlos y retenerlos, sino también encontrarlos. Y esto sucede porque la combinación de aptitudes y conocimientos requeridos es compleja y ni las universidades ni las empresas los estamos generando de forma consistente.
Por esa razón, quienes trabajamos día a día con estos talentos tenemos un gran desafío por delante. El punto de partida es conocer en profundidad qué habilidades necesitan, desarrollarlas e involucrar a otros actores del mercado para que el proceso se haga cada vez más escalable, en línea con el crecimiento de la industria online.
En Google dedicamos gran tiempo y esfuerzo a identificar los mejores perfiles para los roles que demanda la nueva economía. Y mientras gran parte de los conocimientos todavía los generamos puertas adentro, hay una serie de aptitudes que son infaltables en cada candidato y vemos que son una constante en muchas de las empresas del sector.
Entre las más importantes privilegiamos la capacidad de liderazgo, es decir, la habilidad para hacer converger los intereses de distintos individuos en un objetivo común y llevarlo adelante.
La capacidad analítica también es muy importante, porque permite dividir un problema en varios, hacer las preguntas correctas y encontrar la solución más efectiva para cada situación.   
También evaluamos el interés y el desempeño en actividades extracurriculares, porque son un componente esencial dentro de la vida personal y profesional de estas personas, por cuanto alimentan su creatividad y capacidad de innovación. Por ejemplo, un viaje o una estadía en el extranjero. El desempeño académico es otro factor fundamental como indicador de excelencia y superación.
Otras características importantes para identificar a estos talentos son su capacidad para el trabajo en equipo y para asumir riesgos, la facilidad para manejar y ejecutar múltiples tareas al mismo tiempo, el espíritu emprendedor, el atractivo por lo multicultural y su vocación por el cliente. Finalmente, la capacidad de adaptación y flexibilidad es otra clave, porque nuestra industria es muy dinámica.
En una industria emergente como la de Internet y en el momento único que ésta atraviesa en la Argentina hoy, hay espacio para todos; la clave es dejarse encontrar. Al final del día es simplemente cuestión de estar alerta a las oportunidades y animarse a la aventura.
La autora es Country Manager de Google Argentina


Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.

URUGUAY-Los que no tienen sindicato-500.000 trabajadores informales-

Escrito por rigofa2010 10-10-2010 en General. Comentarios (0)
ANÁLISIS
Los que no tienen sindicato
Hay medio millón de trabajadores cuyo salario no se arregla en Consejos de Salarios ni en el Presupuesto Nacional. Los informales no tienen voz ni presión pública gremial para reclamar por mejoras.
NELSON FERNÁNDEZ
   
El gobierno sintió la presión esta semana de los sindicatos obreros con el primer paro general de un día entero. Los trabajadores tienen una central sindical única que les permite expresarse con fuerte voz, lo que no alcanza a todos los sectores de la sociedad. Los más humildes, los que están en situación de pobreza extrema, los que están en carácter de “marginados” del crecimiento económico, no tienen expresión pública.
El primer punto de la plataforma del PIT-CNT para el paro del jueves pasado, justamente era una “mejor distribución de la riqueza”, más equitativa. Pero muchos de los planteos gremiales apuntan a banderas políticas que no necesariamente irán en beneficio de los que reciben la porción más pobre de la torta.

De toda la población del país, que se aproxima a los 3,4 millones de personas, solo 32% son trabajadores que tienen un empleo formal, registrado en planilla, sea público o privado.

Curiosamente eso se da justo cuando el desempleo está en niveles bajos respecto a toda la serie histórica de este indicador. Con una tasa de desocupación en poco más de 6% de la población activa y con un alto nivel de empleo, llama la atención que la cantidad de empleados formales sea menos que un tercio de la población.

Esto tiene varias explicaciones. Una es la cantidad de jubilados y pensionistas, en un país con población envejecida. Otra razón está en el mantenimiento de una importante informalidad en el trabajo, con gente que tiene una ocupación sin estar inscrito como empleado, patrón o cuentapropista.

La población estimada para este año es de 3.356.584. Para el cálculo de la Población Económicamente Activa (PEA) se restan los que se consideran que no están “en edad de trabajar”, que según la convención son los menores de 14 años, unos 697 mil.

Eso deja una población considerada en edad de trabajar en poco más de 2.659.500 personas. Para determinar los activos (o sea la PEA) se pregunta a los encuestados si trabajan o si están buscando trabajo.

Los que responden negativamente son los inactivos: algo más de 960 mil. Son estudiantes, jubilados, amas de casa (o también hombres que se dedican exclusivamente a los cuidados del hogar), los que viven de rentas (sin trabajar obviamente) y algunos otros casos similares; todos los que no trabajan ni buscan empleo. No son desocupados, sino inactivos.

El resto es la PEA que por estos cálculos queda en algo menos de 1,7 millones. Con el último dato disponible, de agosto, la cantidad de desocupados es muy baja: 6,2% de esa población activa, lo que comprende a unas 105,4 mil personas.

Entonces, la cantidad de empleados es de casi 1.600.000 personas. Pero no todos están en la misma calidad; hay muchos de esos que tienen alguna changa por poco tiempo y precisan trabajar con mayor regularidad, hay muchos que están “en negro” y no aparecen registrados en planilla alguna, por lo que tampoco acceden a beneficios sociales de salud, previsión social, seguro, etcétera.

Los subempleados suman casi 43 mil, los “no registrados” son un poco menos de 384 mil, y los que están en subempleo y además “en negro” son algo más de 91 mil personas. En total, más de medio millón de uruguayos.

Por lo tanto, los “empleados sin restricciones” (como lo define el INE), o sea los que tienen trabajo formal, en planilla, y con la cantidad de horas que requieren (más de 40 semanales), son del entorno de 1.076.250 personas.

Del total de la población, 32% está con un empleo formal. No significa que esos sean los que “bancan” económicamente a todo el resto, porque muchos de los que trabajan “en negro” tienen, en algunos casos, ingresos superiores a los que están en planilla, pero…

Llama la atención la cantidad de gente que está subempleada o fuera de la economía formal. Estamos hablando de más de medio millón de personas que figuran como ocupadas pero que realmente tienen problemas serios de inserción laboral. No trabajan en una fábrica, ni en una oficina pública, ni en un taller privado, ni en un comercio formal. Sus ingresos no se juegan en una ronda de salarios, ni mejoran por más presupuesto del Estado. No tienen sindicato, no pueden hacer paro, pero el gobierno los tiene que escuchar igual.
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Vivir al margen y el costo impositivo por formalizarse
   
Entre los “no registrados” hay cuentapropistas ilegales, muchachos que limpian parabrisas frente a semáforos, feriantes, busca-vidas, prostitutas, gente que trabaja en taller o comercio familiar pero sin figurar en planilla alguna, vendedores ambulantes, entre otras categorías.
La proporción de trabajadores subempleados o informales en el total de ocupados se ha ido reduciendo en los últimos tiempos. A comienzos de 2008, la cantidad de trabajadores con empleo sin restricciones era de 63,2% mientras que en agosto pasado, último dato disponible, era de 67,5%. Ese dato muestra que simultáneamente a la baja de la desocupación, mejoró la calidad del empleo total, lo que no significa que siga siendo un problema la cantidad de ocupados fuera de la formalidad o en condición de subempleo.

De consolidarse el crecimiento de la economía y mantenerse las actuales tendencias, muchos de esos empleados con restricciones podrían mejorar su posición, pero eso puede darse muy gradualmente.

Además hay un costo impositivo para la formalización. Y muchos trabajadores informales prefieren cobrar el ingreso neto y no tener que aportar al Banco de Previsión Social, a la Dirección General Impositiva, al fondo de salud o al fondo para capacitación laboral.

Para ellos, es visible el beneficio directo de la plata en mano y no tanto el beneficio por estar formalizado. Pero eso no solo es un problema para el trabajador sino que se convierte en un problema para la sociedad. No es lo mismo pagar una jubilación a un pasivo que aportó toda su vida, que abonar una pensión, aunque sea chica, al que no lo hizo.

Pero el problema de los informales no está en la plataforma del PIT-CNT.

Sería lógico al entender que la central representa los derechos de sus afiliados y que ese medio millón de trabajadores que están al margen de la formalidad, no son socios de algún sindicato (salvo algunos casos puntuales).

Pero no es tan lógico al ver que la misma plataforma incluye temas como la anulación de la ley de Caducidad.

En todo caso, la mejora salarial para los formales empuja el valor de la mano de obra en general y de eso pueden beneficiarse algunos de los que están en negro. Pero no todos.
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Fuente:EL OBSERVADOR, de Montevideo.


Argentina de los Kirchners-La palabra degradada-Por Santiago Kovadloff

Escrito por rigofa2010 02-10-2010 en General. Comentarios (0)
Cuando los agravios y los insultos son moneda corriente
La palabra degradada
Santiago Kovadloff
Para LA NACION
Viernes 24 de setiembre de 2010

Es difícil decidir si la decadencia de los valores morales y políticos de una comunidad se inicia con la desvitalización del lenguaje o si ésta termina por reflejar la agonía de aquéllos. Sea como fuere, la interdependencia entre lenguaje, moral y política se muestra, desde siempre, como un hecho incontrastable.
George Steiner supo señalar "las presiones que ejerce la decadencia cultural sobre el lenguaje". Ya a comienzos de los años 60, advertía que "los imperativos de la cultura y la comunicación de masas han obligado al lenguaje a desempeñar papeles cada vez más grotescos". La obscenidad de lo grotesco consiste en su ostentación; en la exhibición de la vulgaridad como un bien. Animadores radiales y televisivos, periodistas y dirigentes políticos incorporan a su léxico la grosería y el desplante como si no lo fueran o, peor aún, como si fueran dignos de difusión. Sin disimulo y cada vez con más frecuencia, se hacen eco de esa fascinación por la rudeza verbal, empeñándose en presentarla como garante de autenticidad y cercanía con su público.
Ante semejante caudal de impropiedades y perversiones, se hace indispensable recordar que el lenguaje sólo secundariamente es una herramienta para el suministro informativo. Primeramente y primordialmente, es un signo espiritual: el indicio más alto y más hondo de la índole de los recursos subjetivos con que cuenta o deja de contar una comunidad. Con él, cada uno de los que la integran conoce, se da a conocer y logra autorreconocerse. La palabra no puede decirlo todo, pero lo dice todo de quienes la emplean.
Es cierto que el menoscabo del idioma dista de ser, en los tiempos que corren, un fenómeno exclusivamente argentino. Pero resulta indiscutible que, entre nosotros, una de sus modalidades más usuales, el empleo complaciente de un léxico cloacal, es una práctica asentada.
Nadie ignora que hace ya mucho entró en decadencia la educación, nuestro logro fundamental. Ni que el consenso mayoritario, vulnerado por la involución y el deterioro, ha hecho de la indigencia expresiva un sinónimo desgarrador de la elocuencia. Lo burdo, lo ordinario y grotesco han ido allanando el terreno a algo todavía peor: la circulación progresiva de toda clase de violencias verbales. Y la así llamada clase política no ha vacilado en hacer su propio aporte a ese ejercicio irresponsable de la palabra, convirtiendo al adversario en enemigo y a la disidencia con el propio parecer en un insulto.
El deterioro del idioma ejerce un poderoso influjo sobre la fortaleza de las ideas. Como bien observa Steiner, a medida que ese deterioro se acentúa "el lenguaje deja de configurar el pensamiento para proceder a embrutecerlo." Desentendiéndose de todo compromiso con la ejemplaridad, son incontables los políticos que, década tras década, se han mostrado en la Argentina como promotores de un idioma envilecido por la mentira, la impropiedad y la anemia expresiva.
Seamos claros: donde el lenguaje se corrompe, algo más que el lenguaje se corrompe. El basural en que se lo convierte contamina indefectiblemente el pensamiento. El caso de la dirigencia oficialista actual es, en este sentido, patético. Tener adversarios le repugna y los define como seres despreciables. El destrato que les imparte no tiene límites. Con ello, la política cabalmente entendida tiende a desaparecer. Su lugar, entonces, lo ocupa el despotismo. La intención que lo inspira no disimula su propósito. La demagogia y la intolerancia se dan la mano. La pluralidad de criterios horroriza su propensión al monólogo. En consecuencia, no alienta el debate sino el maniqueísmo. La discrepancia necesaria se transforma, bajo su peso, en confrontación. Y la confrontación, en su caso, en una práctica orientada hacia el exterminio del contrincante.
El deterioro de las instituciones y la indigencia del lenguaje no son equivalentes, pero se complementan. Siendo así, no es casual que en el país coexistan las peores embestidas contra la libertad de expresión y la siembra de inmundicia verbal con la que se trata de embadurnar a sus voceros. Descalificaciones feroces, simplificaciones escalofriantes, agravios que ostentan su desmesura como un logro; amenazas, prepotencias, presiones de neto corte mafioso, conforman la paga constante que reciben quienes, profesando convicciones no oficialistas, se atreven a manifestarlas. Desprecio lapidario, en suma, de ese otro que, al no coincidir con los criterios y procedimientos del poder de turno, se convierte en blanco de un menoscabo sin mengua empeñado en advertirle que algo peor podrá sucederle si no acata la sumisión y el silencio.
La contienda electoral que se avecina probará hasta qué punto la disputa por el poder ha pasado a ser, simultáneamente, un enfrentamiento entre dos concepciones del lenguaje y, por lo tanto, del papel del pensamiento en la construcción de lo político. Una de esas dos concepciones del lenguaje lo entiende como un arma de dominación que debe esgrimirse a expensas de toda alteridad. La otra, no sin vacilación y contradicciones, se niega a dejar de ver en el lenguaje un recurso para el despliegue de la convivencia y la pacificación indispensable. Esta última concepción es hija de las duras lecciones impartidas por la siembra estéril del autoritarismo. Aquélla, en cambio, de la creencia empecinada en afirmar que, a pesar de todos sus vaivenes, sólo el autoritarismo, en un país como el nuestro, puede garantizar una gestión política eficaz.
La degradación del idioma, en buena parte de los políticos, refleja la magnitud alcanzada por la pérdida de valor de las investiduras. Tan extendida está esa degradación que sería injusto suponer que el oficialismo tiene el monopolio del envilecimiento de la lengua. Pero es innegable que en sus filas es donde esa práctica encuentra mayor aceptación.
Más allá de las desmesuras discursivas en las que, con premeditada frecuencia, incurren la presidenta de la Nación y su esposo, resulta evidente que es en su entorno donde proliferan los cultores más decididos de la agresión verbal. Es esta negativa a inscribir el tratamiento de los conflictos nacionales en el marco de un abordaje en el que la palabra no opere como un hacha o una tea, la que se hace notar dramáticamente en la recurrencia al lenguaje cloacal y pendenciero. A ellos les siguen, como es evidente, los agravios personalizados y sin ninguna sutileza ideológica. El más grave de todos es reciente. Recayó sobre el ex fiscal federal Julio César Strassera, figura emblemática de la democracia recuperada. El Gobierno toleró sin inmutarse que un hombre identificado con su gestión lo llamara "hijo de puta". Toleró igualmente que su jefe de Gabinete se refiriera a ese magistrado como a un miserable. Refrendó, en fin, con su silencio cómplice, un comportamiento perverso, que perdurará en la memoria de los argentinos como un signo inequívoco del derrumbe moral de la política. Es que a medida que se transparenta la repugnancia que la independencia de criterio despierta en la sensibilidad autoritaria, recrudecen los ataques contra todos aquellos que no rinden pleitesía a la causa del poder de turno. Allí están, para probarlo, empresarios, sindicalistas, políticos, jueces, intelectuales y periodistas. "Víbora venenosa", llamó al columnista Joaquín Morales Solá esa enardecida abanderada del desprecio en que se convirtió Hebe de Bonafini.
Es indudable que la meta hacia la que se encamina, en política, la degradación de la palabra es la subordinación forzada de toda disidencia a una voluntad despótica. Una nueva estirpe de excluidos comienza a ser forjada por la intolerancia del poder. La integran quienes aspiran a seguir ejerciendo el pensamiento crítico. Así, a la inseguridad conocida se suma una nueva. Transitar por las calles, las avenidas y las rutas es, desde hace mucho, un riesgo radicalizado. Frecuentar libremente la senda de las palabras empieza a serlo también. Dos formas del delito se complementan en la Argentina para multiplicar una misma desolación.


© LA NACION

En Cuba la reforma económica se concretará en cambios importantes

Escrito por rigofa2010 28-09-2010 en General. Comentarios (0)
Economía y Mercado
DRÁSTICO | LOS HERMANOS CASTRO QUIEREN BORRAR PARA SIEMPRE LA IDEA DE QUE EN SU PAÍS SE PUEDE VIVIR SIN TRABAJAR | SE ESTIMA QUE SON MÁS DE 4,2 MILLONES LOS ASALARIADOS AFECTADOS POR LA FALTA DE APORTES A LA SEGURIDAD SOCIAL
En Cuba la reforma económica se concretará en cambios importantes
Recortará un millón de empleos y legalizará el trabajo por cuenta propia en áreas como transporte y construcción

Desde que Raúl Castro asumió el poder en Cuba, en 2006, parece haber dado a entender que desea reformar la moribunda economía de la isla, planificada centralmente. Pero los cambios que ha introducido han sido limitados o prácticamente intrascendentes (otorgó más libertad para los productores agrícolas, permitió a los peluqueros trabajar por su cuenta y dejó que los cubanos tuvieran teléfonos móviles, inalcanzables, desde el punto de vista económico). Eso fue hasta ahora.

El 13 de este mes, el gobierno anunció, a través de la confederación sindicalista oficial, que más de un millón de personas (un quinto de la mano de obra) serán despedidas de puestos de trabajo estatales, la mitad de ellas quedará sin trabajo a partir del 1º de abril de 2011.

A algunos de los desempleados se les ofrecerán nuevos puestos en el gobierno, entre los cuales se incluyen la policía y el turismo. Pero cientos de miles deberán arreglárselas solos. Para ayudarlos, se legalizará el empleo por cuenta propia en docenas de áreas, desde el transporte hasta la construcción. Las reformas también permitirán a muchas firmas estatales convertirse en cooperativas manejadas por los empleados. Deberán pagar impuestos, aunque todavía no se ha explicado en detalle cuáles serán los montos.

Esta es la mayor reorganización de la economía desde que Fidel Castro expropió pequeñas empresas, en 1968, impresionando a sus benefactores soviéticos al colocar bajo el control del Estado a prácticamente todos los trabajadores, desde los lustradores de zapatos hasta los mozos. A mediados de la década de 1990, cuando la Unión Soviética y sus subsidios para Cuba desaparecieron, Fidel permitió a regañadientes que los cubanos utilizaran el dólar estadounidense como moneda legal y que se embarcaran en pequeños negocios (tales como el alquiler de habitaciones y la apertura de restaurantes de poca envergadura). Pero muchos de esos negocios fracasaron debido a los elevados impuestos y a lo complejo que resultaba obtener licencias para trabajar. Cuando Hugo Chávez, el presidente de Venezuela, se convirtió en el nuevo benefactor de Cuba, ofreciendo petróleo barato, Castro recentralizó la economía.

UN CAMBIO TOTAL. Con frecuencia, Raúl Castro expresó su enojo por la aguda falta de eficiencia de Cuba. "Tenemos que borrar para siempre la idea", dijo a la Asamblea Nacional el mes último, "de que Cuba es el único país del mundo donde no es necesario trabajar". El país ya no puede permitirse esto el precio del níquel, que es lo que más se exporta, ha bajado. La recesión mundial ha reducido la cantidad de turistas que llegan a Cuba. La isla sufrió los daños provocados por un huracán en 2008. La mitad del terreno agrícola de Cuba es improductivo, por ello, el país importa el 80 por ciento de los alimentos que consume. Asimismo, ha luchado por hacer pagos en moneda fuerte.

A comienzos de este mes a Fidel Castro mismo se le escapó ante un periodista estadounidense que visitaba Cuba que el modelo económico cubano "ya ni siquiera funciona para nosotros". Aunque más tarde, él, solapadamente, dijo haber sido mal interpretado, ésta es claramente la visión de su hermano. Los economistas cercanos a Raúl, quienes durante mucho tiempo han estado a favor de la economía mixta, como la de China o la de Vietnam, finalmente, parecen haberse salido con la suya.

MAYOR DESIGUALDAD. El anuncio de la reforma le sucede a una ronda de debates, promocionada oficialmente, sobre la economía en las entidades de base. Esto puede allanar el camino para un congreso, largamente postergado del Partido Comunista que está en el gobierno (el último se llevó a cabo en el año 1997), Raúl ha dicho que el congreso sería el último en ser presidido por "el liderazgo histórico de la revolución".

Los trabajadores despedidos continuarán teniendo los siguientes beneficios: asistencia sanitaria y educación gratuita, vivienda y transporte con elevados subsidios y modestas raciones de alimentos gratuitos. Durante mucho tiempo, una gran cantidad de cubanos complementaron sus míseros sueldos estatales, de alrededor de 20 dólares por mes, con empresas privadas ilegales en el gran mercado negro. Pero las reformas profundizarán las ya evidentes desigualdades en los ingresos, en Cuba. Y también debilitarán el control que el Estado tiene sobre la vida de los cubanos. "Un día, podríamos recordar esto como el momento de la Perestroika", dice un diplomático occidental en La Habana.

En Argentina sigue creciendo el nivel del trabajo informal
t El problema del trabajo en negro en la Argentina no registra mejoras en los últimos dos años, y por el contrario, en los meses más recientes sufrió un repunte, que llevó a que hoy más de 4,2 millones de asalariados no cuentan con los beneficios de la seguridad social. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), es el 36,5% del total de personas que tienen una ocupación bajo relación de dependencia.

El dato surge de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del instituto, al segundo trimestre de este año. La tasa tuvo en el período un incremento, ya que en los primeros tres meses del año había sido del 34,6 por ciento. El índice más reciente es el más elevado desde el primer trimestre de 2009.

Según el economista Ernesto Kritz, director de SEL Consultores, es muy difícil que pueda reducirse el porcentaje de trabajadores en negro en un contexto como el actual, en el que "casi no hay creación de puestos".

De hecho, los datos del propio Indec dejan en evidencia un distanciamiento entre el nivel de crecimiento económico y el de creación de puestos laborales. El organismo informó que la actividad se incrementó un 11,8% entre el segundo trimestre de 2009 e igual período de este año. En ese mismo lapso, el número de ocupaciones laborales subió apenas algo por arriba del 2%, y el avance habría sido mayor en la economía formal.

Esa lenta recuperación del empleo se debe en parte a que durante la crisis se redujo el número de horas trabajadas y se suspendieron empleados, sin llegar en muchos casos a producirse despidos. Eso lleva a que en una primera etapa se haga uso de esa capacidad ociosa.

LA NACION


Fuente:EL PAÍS, de Montevideo.