Liberalismo

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Otro relato de la Argentina kirchnerista-Por Joaquín Morales Solá

Escrito por rigofa2010 06-12-2010 en General. Comentarios (0)
Otro relato de la Argentina kirchnerista
Joaquín Morales Solá
Domingo 5 de diciembre de 2010

UN alto funcionario de Washington le aseguró a un político argentino (que lo llamó preocupado por las filtraciones de WikiLeaks) que los mensajes cifrados que se fugaron pertenecen sólo al nivel menos seguro del Departamento de Estado. Habría dos niveles más altos de seguridad que no fueron perforados, por ahora. Eso explicaría que los cables conocidos en los últimos días sean, en su mayor medida, como un cotilleo entre vecinas, que sólo muestran las ganas de muchos políticos locales de convertir a los diplomáticos extranjeros en confesores o psicólogos. Sin embargo, se conocieron dos cables sobre la Argentina que son especialmente graves. Esos mensajes se refieren a la facilidad para lavar dinero en el país y a un vasto sistema estatal de espionaje interno.
Los cables son una mezcla infinita de ingenuidad y de precisión, de frivolidad y de perspicacia. Es creíble la versión norteamericana de que Hillary Clinton no tiene tiempo -ni ganas, seguramente- de conocer cómo hace Cristina Kirchner para combatir el estrés o qué medicamentos consume para combatir la ansiedad. Según dicen en Washington, hay en el Departamento de Estado una oficina con varios psiquiatras encargados de elaborarle a la secretaria de Estado un perfil psicológico de las personas con las que proyecta reunirse. Son ellos los que habrían enviado ese fastidioso cuestionario; es, en definitiva, la obsesión sajona por los detalles.
El problema son las preguntas, más allá de quién las hace. ¿La reclamación de esos datos no significa en los hechos una incitación al espionaje interno y personal? Resulta difícil imaginar a un diplomático extranjero preguntándole formalmente a un diplomático argentino sobre qué pastillas ingiere Cristina Kirchner. No es una información, además, que esté en poder de los funcionarios visibles del Estado; sólo puede tener acceso a ella el círculo más íntimo y familiar de la Presidenta. O le contestaron a Washington desde Buenos Aires con cualquier rumor suelto o debieron pagarle a un servidor personal de Cristina para obtener esos datos. Esas son las prácticas condenadas ahora a la extinción.
El informe sobre el lavado de dinero que partió desde aquí es, en cambio, largo (12 hojas), fundado y con testimonios valiosos. La conclusión es que la ley argentina no es tan mala, pero está ausente la decisión política de combatir esa práctica corrupta. La liviandad de los gobernantes argentinos no se respalda en la necesidad de ayudar al narcotráfico o al terrorismo internacional, dice el mensaje, sino en proteger la corrupción y la evasión impositiva. Lo segundo le deja la puerta abierta a lo primero: ya hay fondos del narcotráfico lavándose cómodamente en la Argentina, asegura. El dinero del terrorismo que se lavó sería intrascendente, subraya el cable, aunque ni siquiera saben si hubo plata de esa procedencia.
Una segunda conclusión es que la agencia oficial para combatir el lavado no sólo es ineficiente, sino que sirve para perseguir a los adversarios. El cable consigna que una información confidencial sobre Francisco de Narváez, suministrada por un organismo internacional, fue trasladada en el acto al conocimiento público. Directivos de bancos en la Argentina aseguran también que esa agencia gubernamental argentina interfiere inmediatamente cuando empresas lejanas o críticas del oficialismo hacen alguna transacción en dólares. Hay empresas que no pueden comprar 10.000 dólares sin que nos caigan encima las inspecciones sobre lavado de dinero , dijeron.
A todo esto, ¿fue una novedad la laxitud de los gobernantes argentinos sobre el lavado? No. Funcionarios del Banco Central vienen advirtiendo desde hace cinco años, por lo menos, que la Argentina se deslizaba hacia el descrédito en los organismos mundiales de lucha contra el lavado. Esos funcionarios no sólo hablaban con periodistas; también les trasladaban sus percepciones a las máximas instancias de la administración. Nada. La respuesta fue siempre la obstinación en la política de dejar hacer. La Argentina está ahora a las puertas de caer en la ultrajante zona gris , el lugar donde están los países no confiables del mundo en materia de circulación de dinero.
Ese mensaje diplomático señala también la posibilidad de que el "círculo íntimo" de los Kirchner y el propio matrimonio presidencial haya girado fondos al principado de Liechtenstein, Suiza y Luxemburgo. Aunque la agencia argentina contra el lavado se negó a darles información a esos países, lo cierto es que por primera vez se menciona la eventualidad de que los Kirchner hayan abierto cuentas bancarias personales en paraísos fiscales. Es el dato más notablemente nuevo en el culebrón de los cables.
Otro informe relevante (aunque no es una noticia para los argentinos) alude al sistema kirchnerista de persecución de políticos opositores y de periodistas mediante una masiva intervención de sus teléfonos y correos electrónicos. El sistema tendría dos grandes afluentes: la ex SIDE y la Policía Federal, que les encargaría la tarea a terceros. La ex SIDE reporta a la Presidencia de la Nación; la Policía está bajo control del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, el funcionario más feamente sospechado, según los cables conocidos.
En varios mensajes cifrados se señala que al jefe de Gabinete se lo vincula con el tráfico de drogas. En rigor, el gobierno de los Kirchner nunca tuvo una política clara para el combate del narcotráfico; ninguno de los dos Kirchner hizo alusión a ese flagelo en ninguno de los muchos discursos que dijeron. Esas son prioridades norteamericanas , explicaron siempre. ¿Y los miles de argentinos que han caído bajo el mortal hechizo de la droga? Silencio.
A pesar de la insistencia se destaca en los cables que no existen pruebas fehacientes sobre esa grave acusación a Aníbal Fernández. El jefe de Gabinete es también quien distribuye la publicidad oficial y financia y alecciona, por lo tanto, a los calumniosos medios ultraoficialistas que persiguen a políticos y periodistas. El Estado autoritario es siempre la peor amenaza para los derechos humanos.
Con todo, los mensajes norteamericanos son más edulcorados y elegantes que los e-mails que enviaba el falso doctor Manuel Vázquez, el otrora todopoderoso asesor de Ricardo Jaime, a sus clientes por todo el mundo. Vázquez no es abogado y tiene antecedentes por manejos turbios de dinero anteriores a su gestión en la administración kirchnerista. Vázquez se negó, hace varios meses, a "tirar las computadoras al Río de la Plata", como le aconsejó un abogado al que consultó. No se sabe si lo hizo por soberbia, por una enorme sensación de impunidad o porque necesitaba conservar esos documentos para su relación con Jaime, que se enfrió en los últimos tiempos.
Lo cierto es que Jaime terminó procesado y hay quienes aseguran que estará entre rejas antes de fin de año. Los mensajes norteamericanos serían menos creíbles sin la impresión argentina previa de que existía un sistema oficial de corrupción y, sobre todo, sin los e-mails de Vázquez, que bordean la obscenidad en materia de sobornos. Altos funcionarios oficiales aseguran que Cristina Kirchner le soltó la mano a Jaime. La pregunta que nadie sabe responder es cuánto sabe Jaime y si está dispuesto a callar.
La Presidenta aseguró entre íntimos que la filtración de WikiLeaks no la distanciará de Washington, mucho menos después de la amable conversación con Hillary Clinton. Es la decisión que llevó, incluso, hasta la cumbre iberoamericana de Mar del Plata. Otra cosa, habría deslizado Cristina, será la rendición de cuentas interna que provocará la divulgación de confidencias hechas por propios kirchneristas. ¿Sergio Massa? ¿Aníbal Fernández, que se exhibió como el más pronorteamericano dentro del kirchnerismo? Nadie sabe sobre quiénes caerá la noche.

Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.


Protestas por el ajuste-Crisis y "estado de alarma" en España

Escrito por rigofa2010 06-12-2010 en General. Comentarios (0)
Protestas por el ajuste
Crisis y "estado de alarma" en España
Hace 35 años que no aplicaban esa medida
Domingo 5 de diciembre de 2010
 
La policía catalana reforzó su presencia en el aeropuerto de Barcelona, que volvió a operar ayer tras la protesta de los controladores. Foto ReutersVer más fotos
Adrián Sack
Para LA NACION
MADRID.- La rebelión de los controladores aéreos no sólo dejó sin aviones los cielos de España y sin vuelos a 600.000 pasajeros, sino que, por primera vez en 35 años, logró colocar en "estado de alarma" al país, que comienza a mostrar su hastío por las consecuencias de la dureza de la crisis y de las políticas oficiales de ajuste.
A pesar de que ayer el gobierno español informó que "el 90% de los controladores" volvió a sus puestos tras ser obligados por personal militar a cumplir con sus tareas de funcionarios públicos, la situación anoche aún no se había normalizado por completo.
Las 20 horas que duró el estado de parálisis total en la gran mayoría de los aeropuertos españoles hizo que muchos de los 2248 vuelos cancelados debieran ser reprogramados sin día ni horario previsto, por lo que la incertidumbre todavía predominaba entre miles de pasajeros varados en toda la península.
El enfrentamiento que generó el mayor caos aéreo en las últimas décadas en España había comenzado anteayer, cuando más del 80% de los técnicos controladores del tráfico aéreo decidió darse de baja por enfermedad tras lograr un aparente acuerdo jamás declarado ni aclarado.
Pero la causa sí fue explicitada por el sindicato español del sector: el decreto real ratificado por el gobierno, que aumentó el tope máximo de carga horaria a 1670 horas anuales, generó una fuerte situación de estrés entre los controladores, que decidieron dejar sus puestos de trabajo justo antes de los primeros vuelos del fin de semana más largo en España luego de la Semana Santa.
No obstante, sobre el inicio de la insólita medida de fuerza el estrés flotaba en un ambiente ya tenso por el anuncio de un nuevo ajuste anunciado por el gobierno socialista. Entre otras medidas destinadas a reducir el déficit fiscal, el plan anticrisis dispone la privatización parcial de los aeropuertos.
La inquietud generada por esta última noticia, particularmente delicada para los trabajadores del sector, cuajó con la bronca de miles de pasajeros que transformaron todos los aeropuertos, y en especial el madrileño de Barajas, en un mar de gente inmovilizada por la impotencia.
Al filo de la medianoche, la bronca y las quejas de los pasajeros contra los controladores (se oyó el grito de "¡Que se vayan todos!") condujeron al mismo Consejo de Ministros, que pocas horas antes había ratificado el ajuste, a evaluar una salida del conflicto, de una dureza inédita para la administración española desde el regreso de la democracia, en 1975.
La decisión, finalmente, fue tomada en la mañana de ayer. El gobierno decretó el estado de alarma en todo el territorio y, a través de ese mecanismo constitucional concebido para situaciones de emergencias y catástrofes, delegó en las fuerzas armadas españolas la autoridad sobre los controladores aéreos.
Con esta jugada, los técnicos especialistas en tráfico de aviones pasaron a estar regidos por la ley militar, que considera la desobediencia un delito de sedición y podría sancionar a quienes lo comentan con penas de prisión efectiva e inhabilitación por tiempo indefinido en sus tareas como funcionarios públicos.
El impacto
Poco después de ser notificados por carta, el 90% controladores se presentaron en sus puestos de trabajo, aunque algunos de ellos lo hicieron bajo protesta alegando amenazas del gobierno. Otros, incluso, aseguraron haber sido intimidados por las fuerzas de seguridad para que regresaran a sus puestos de trabajo.
Sin embargo, el daño que habían causado ya sería difícil de reparar. La gran cantidad de vuelos cancelados hizo que la mayoría de los que habían planeado su "puente" debieran anular, también, sus reservas de hotel y otros compromisos por no poder conseguir vuelos alternativos.
En tanto, el ministro del Interior y vicepresidente, Alfredo Pérez Rubalcaba, aseguró que esta crítica situación "nunca más volverá a suceder", pero reconoció que la paralización de vuelos traerá consecuencias para los viajeros.
Pero el gran ausente en esta situación de crisis fue el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, quien se había excusado de viajar a la Argentina este fin de semana para poder "seguir de cerca" las nuevas medidas del plan económico.
Pero anoche, tras no haber aparecido en público el mandatario, las suspicacias sobre eventuales reuniones de emergencia para evaluar el temido salvataje financiero volvieron a cobrar vigor.
CLAVES DEL CONFLICTO
El marco político de la crisis: el conflicto con los controladores aéreos comenzó hace más de un año cuando, en medio de la crisis económica que afecta a España, el gobierno de Zapatero anunció que quería modificar sus horarios y prestaciones de trabajo para ahorrar. Los sindicatos, además, condenan los planes del gobierno de privatizar un 49% de la autoridad aeroportuaria AENA, a fin de recaudar millones de euros.
El quiebre: la disputa empeoró en febrero, cuando el gobierno limitó las horas extras de los controladores, lo que redujo su salario anual promedio de unos 463.000 dólares a 264.000 dólares. Pero la gota que derramó el vaso fue el decreto que aprobó el viernes el Gabinete, que prevé que los controladores que falten por enfermedad compensen las horas perdidas.
Estado de alarma y normalización: por primera vez en la historia de la democracia de España, el Ejecutivo decretó ayer el estado de alarma para poner fin a la huelga que empezó anteanoche y afectó a 600.000 pasajeros. Según el gobierno, la situación se normalizará en 48 horas.

Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.

Argentina-CFK y los corparativismos-Deseos de imposible cumplimiento-

Escrito por rigofa2010 06-12-2010 en General. Comentarios (0)
Publicada 06/12/2010
Política Nacional / Carlos Mira
Deseos de imposible cumplimiento

Los caminos operativos para generar un acuerdo social que no beneficie cúpulas sino personas son conocidos y están a disposición de los que quieran tomarlos con sincera apertura.

La presidenta Cristina Fernández volvió a referirse por cadena nacional al “pacto social” y –quizás advirtiendo que el perfume a pasado que todo eso tiene en la Argentina– aclaró, precavida, que ese pacto no será un acuerdo corporativo, sino algo que beneficie a toda la sociedad. La señora de Kirchner dijo textualmente: “(El pacto) no sólo deberá contemplar los intereses de los trabajadores sindicalizados, sino de toda la sociedad, porque si no estaríamos haciendo un acuerdo corporativo y nada más alejado de las ideas, la convicción y los sentimientos de esta presidenta que los acuerdo corporativos”.

Es cierto: Cristina se ha manifestado varias veces en contra del corporativismo. Pero lo ha hecho de palabra. En los hechos, sus medidas, sus decisiones y sus iniciativas responden al clásico corporativismo italiano de los años 40. ¿Por qué enfrenta Cristina esta incoherencia?

Es posible que la explicación a esta contradicción entre la expresión intelectualizada de lo que quisiera hacer y las iniciativas concretas que implementa, se deba a un déficit de formación de la presidente que intuye que todo ese fascismo pesado e inoperante produce el encumbramiento de algunos y el hundimiento de la mayoría, pero que no tiene los conocimientos teóricos ni la formación intelectual que le permitirían hacer lo que dice querer hacer.

La presidente correctamente presiente que ese acuerdo cupular lo terminan pagando todos. Más los ciudadanos de a pie, que poco o nada tienen que ver con las “organizaciones”, pero también (aunque en menor medida claro está por los cotos de caza que se han reservado en los “acuerdos”) aquellos que se creen beneficiarios, porque ese sistema imbricado, ineficiente, denso e inoperante termina generando tantos costos que lo que ganan en tanto pertenecientes a una guilda lo pierden en tanto ciudadanos. Entonces se alarma y dice: “¡Atención que este acuerdo al que convoco no tiene que ir solo en beneficio de los sindicatos y de los empresarios…!” Pero es que es imposible que no termine en eso dada la estructura que durante 60 años su partido ayudó a establecer en la Argentina.

Si la presidente hubiera abrevado en otras fuentes formativas o, al menos hubiera tenido acceso a ellas en una medida igual a las que mamó desde adolescente, habría tenido la posibilidad de sopesar la eficiencia de otro tipo de acuerdos sociales que sí generan beneficios para toda la sociedad y no solo para las corporaciones acuerdistas.

La presidente es inteligente pero tiene un sesgo en su formación intelectual que la traiciona. Justamente, como es inteligente, en algún rincón de su sentido común percibe que reunir a cámaras empresarias, sindicatos y Estado la dirige hacia un perfil mussoliniano de la vida que por lecturas y experiencia personales ya debe saber cómo terminan.

Es en esos momentos de lucidez en donde advierte que el “pacto” no debe ser para beneficio de los sindicalistas y de los empresarios sino para mejorar a toda la sociedad. Pero una vez que tiene esa percepción carece de las herramientas formativas que le permitirían instrumentar un acuerdo de ese tipo o, si las tiene o las conoce, su atávica ideología la traiciona.

Los caminos operativos para generar un acuerdo social que no beneficie cúpulas sino que beneficie personas son conocidos y están a disposición de los que quieran tomarlos con sincera apertura.

Esos caminos comienzan por algo muy básico y que, teniendo en cuenta la historia política de la presidente, es comprensible que le sea difícil desembarazarse de ellos. Se trata del entendimiento inicial de que las sociedades están compuestas por personas individuales y no por “organizaciones”. Este perfil mecánico, ingenieril, de las sociedades parte del supuesto de que los individuos son reemplazados por estructuras que transforman a las personas en engranajes que en alguna medida pierden su naturaleza de seres humanos únicos para transformarse en piezas de una maquinaria supuestamente “organizada”. Se trata del concepto de “comunidad organizada”, tan caro a los afectos del peronismo.

Una vez creadas esas “organizaciones” y dividida la sociedad en “sectores de actividad económica”, la lucha por los intereses sectoriales en contradicción con los intereses generales, es inevitable. Aun con la buena intención de que la beneficiada sea toda la sociedad, como dijo la presidente, la propia lógica del sistema lleva a que se terminen discutiendo y acordando tomas y dacas sectoriales que terminamos pagando todos.

La referencia “moderna” de estos sistemas, efectivamente, se remonta al experimento italiano de la preguerra, pero en realidad sus orígenes son las guildas medievales que provocaron el estancamiento del mundo durante más de 1000 años. Quien rompió esta antigüedad fue el pensamiento liberal clásico que conmovió al mundo por la simple vía de comunicarle a las personas: “Ey, ¿saben una cosa? ¡Ustedes pueden pensar por sí mismos!”. El impacto de la Reforma Luterana que terminó con el monopolio sacerdotal del pensamiento en el Cristianismo, produjo un terremoto imparable para el progreso humano.

Esa iniciativa que entregó a las personas la capacidad de decidir su futuro y su vida, obligó a encontrar caminos racionales de organización social espontánea que, a la vez que resguardaran esa libertad personal innata, permitiera la convivencia civilizada dentro de un orden jurídico genérico e igualitario que protegiera al mismo tiempo la libertad individual y el gregarismo social.

Así nacieron las constituciones que, efectivamente, no son otra cosa que “pactos”, pero no entre cúpulas corporativas, sino entre ciudadanos libres que se reservan para sí la vigencia de derechos autoevidentes derivados de la naturaleza de las cosas y que organizan su vida en común para que cada uno pueda desarrollarse conforme su propio ideal, su horizonte de felicidad y entrando en una interdependencia a través de la cual cada uno puede ir alcanzado su satisfacción al mismo tiempo que contribuye a la del prójimo, interactuando con él, al amparo de una ley igualitaria y de jueces imparciales.

En este esquema social todos se necesitan mutuamente. Es como si las personas no llegaran completas a este mundo y todas necesitaran interactuar con sus semejantes para que cada uno vaya alcanzando su propia felicidad. Esta idea se basa en la vigencia de un orden jurídico genérico e igualitario; la antítesis del esquema corporativo que inventa tantos ordenamientos jurídicos como “actividades” haya en la sociedad bajo la forma de estatutos especiales y mil engendros parecidos.

Como se ve, el rompimiento que la presidente debería hacer con toda la estructura mental que la formó es monumental. De integrar un “movimiento” cuya mismísima existencia está basada en las corporaciones sindicales y empresariales y en los órdenes jurídicos específicos, debería pasar a liderar una idea basada en el derecho común y en la libertad de asociación individual como fundamento del beneficio que ella llama “de toda la sociedad”. Si la presidente no logra desembarazarse de una manera de encadenar sus razonamientos que la llevan necesariamente a los acuerdos de cúpulas -con los que por otro lado dice no estar de acuerdo porque contrarían “sus ideas, sus convicciones y sus sentimientos”- terminará inexorablemente en ellos aun cuando algún costado de su inconsciente los rechace.

Ojalá ese ruidito interno que la presidente percibe en los pliegues más íntimos de sus pensamientos la lleven a bucear en las ideas que pueden sacarla de la contradicción y, a nosotros, salvarnos de una vez por todas del fascismo.

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Argentina-Economía-En manos de la casualidad-Por Roberto Cachanosky

Escrito por rigofa2010 06-12-2010 en General. Comentarios (0)
Publicada 06/12/2010
Al inicio de la semana / Roberto Cachanosky
En manos de la casualidad

La evolución de la economía argentina depende más de factores externos que no podemos controlar que de las virtudes del modelo económico: todo depende del azar y pareciera ser que pocos quieren pensar en los riesgos que estamos asumiendo.

No hacen falta dar grandes explicaciones para simplemente afirmar que Néstor Kirchner era la persona que controlaba todo el poder. No había detalle que él no controlara. Además era ministro de Economía, presidente del BCRA y operador político.

Mi impresión es que más que su capacidad para mover todos los hilos del poder, que por cierto los movía, tuvo mucha suerte en el contexto internacional que le tocó cuando asumió la presidencia. Un solo dato, en el año 2000 el complejo sojero exportó por U$S 3.049 millones y en 2009, siendo un mal año por la seca, se exportaron U$S 13.000 millones. El precio de la soja en el 2000 estaba en el orden de los U$S 170 dólares la tonelada y en el 2009 en los U$S 450 por tonelada.

En el año 2000 se recaudaron U$S 52 millones por derechos de exportación. En 2009, siendo un año crítico, se recaudaron el equivalente a U$S 8.6000 millones de los cuales, como mínimo, U$S 4.500 millones vinieron del complejo sojero. Es decir, lo que se recaudó por las exportaciones de soja en el crítico 2009 superó las exportaciones totales sojeras del 2000. ¿Cómo Kirchner no iba a hacerse una fiesta de gasto público y compra de voluntades con solo este ingreso? Porque además aplicó el impuesto inflacionario, no permitió los ajustes por inflación de los balances, confiscó los flujos de ingresos que antes iban a las AFJP, etc. En definitiva, la política económica estuvo al servicio de su construcción de poder hegemónico y para eso el contexto internacional le fue sumamente favorable. Difícilmente Kirchner hubiese podido construir el poder político que construyó de no haber mediado esta bonanza económica que fue fruto del contexto internacional y no merito propio.

Con el mundo soplando a favor de la Argentina, hubo caja. Y esa caja dio poder político. Sin embargo, desde el punto de vista económico Kirchner dejó un lío fenomenal por el nivel de gasto público, consumo de stock de capital, distorsión de precios relativos, inflación, pobreza, indigencia y una montaña de subsidios para no incrementar las tarifas de los servicios públicos que solo él sabe cómo habría hecho para enfrentarlos a pesar que el contexto internacional sigue siendo favorable.

Todos los problemas mencionados solo pueden financiarse si el mundo sigue ayudando a la Argentina y si a Brasil no se le ocurre devaluar el real como lo hizo en 1999. Los datos indican que habría baja posibilidad de que esto ocurra en el corto plazo, pero tanto en economía como en política suelen aparecer situaciones inesperadas que modifican el cuadro existente y lo que parecía poco probable finalmente ocurre.

La economía argentina se encuentra hoy entre fuerzas contrapuestas. Por un lado, el mundo ayuda y por otro lado el gobierno sigue el mismo curso de política económica, es decir, aumentando el gasto público, emitiendo y generando inflación, aplicando una carga tributaria desmesurada y distorsionando los precios relativos. Si prevalece el viento de cola del exterior, podría llegar a continuar financiándose este desquicio de política económica. Si el viento cambia y aminora, ¿dónde está el equipo que puede evitar una crisis mayor a la actual?

Si Néstor Kirchner era muy primitivo en su razonamiento económico y no sabía nada de esta ciencia, su esposa no aparentar tener muchas luces para entender el proceso económico. Basta con leer o escuchar sus curiosas sentencias económicas para advertir que no estamos en manos del mejor piloto en caso de una tormenta. Pero posiblemente un presidente no tenga porqué conocer de todas las áreas de gobierno. El tema es que generalmente los presidentes forman un equipo de colaboradores que lo asesoran en el tema porque están formados en esas materias. Y si el presidente tiene idea hacia dónde quiere ir y escucha a sus asesores, puede lograr enfrentar un eventual temporal o, en todo caso, si no hay temporal, no estrellar el avión a pesar de las buenas condiciones climáticas.

Si imaginamos a Cristina Fernández como DT del equipo, ya tenemos un problema. No hay tal DT. Ahora bien, ¿quiénes componen el equipo? El ministro de Economía Boudou que hace declaraciones económicas tan insólitas que producen cierta inquietud cada vez que habla.

Mercedes Marcó del Pont, al frente del BCRA, cree que el ahorro se crea emitiendo moneda, lo cual lleva a que en poco tiempo más ya no le alcanzarán las letras del abecedario para imprimir nuevas series de billetes de 100 pesos.

Aníbal Fernández tiene facilidad de palabra,pero esa facilidad la utiliza para explicar lo inexplicable. Héctor Timerman reconoció ser un barrabrava y no se lo observa capacitado para comprender el proceso político y económico: sus declaraciones suelen asemejarse más a frases vacías de tribuna política que a las de alguien que tiene una sólida formación intelectual.

El ministro Florencio Randazzo tiene un discurso muy confuso porque mezcla conceptos económicos con una facilidad sorprendente. Por ejemplo, habla de superávit fiscal sin, aparentemente, haber analizado los números del sector público y la contabilidad creativa que todos los meses se incluyen para mostrar lo que en la realidad no existe. Habla del superávit comercial como si fuésemos el país más competitivo del mundo, pero ignora el precio de la soja y el dólar barato en Brasil.

El resto de los ministros no hablan y si lo hace uno no queda impactado por la profundidad de sus pensamientos.

La pregunta que surge es: ¿en manos de quién está el país? La respuesta que se me ocurre, luego de repasar las condiciones del DT y su equipo es que el país está en manos de la casualidad. Es decir, en manos de una combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar. El país depende de que el precio de la soja siga alto, de que Brasil no devalúe el real, de que no se acelere la fuga de capitales por causas insospechadas, de que el clima sea favorable para que no haya niña y la cosecha de soja sea buena o de que la gente no acelere sus expectativas inflacionarias ante el desmadre monetario que tenemos y la inflación se descontrole.

En definitiva, no tenemos ni un programa económico que apunte a mejorar la productividad de la economía y marque un camino de crecimiento de largo plazo sino medidas aisladas que se van aplicando como parches cada vez que aparece un problema. Y, además, no tenemos piloteando el avión un equipo que haya demostrado tener la capacidad suficiente para controlar la situación en caso que cambien las condiciones internacionales o climáticas.

Argentina pareciera estar en manos de un grupo de adolescentes que vive de fiesta gracias a que un tío rico (la soja y el mundo) le financia ese estado de desconexión con la realidad y los riesgos que asumen. Y pareciera ser que ese grupo de adolescentes no se preguntan qué ocurriría si el tío rico se muere y no les deja herencia. Mientras el tío rico siga vivo, parece ser que seguiremos de fiesta con la complacencia de una población que parece estar feliz con esta situación sin pensar en el mediano plazo. Por eso los más racionales viven con una gran incertidumbre. Pero como los que ven los riesgos son los menos y el resto se conforma con las dádivas del gobierno y la fiesta artificial de consumo, siguen alentando al grupo de adolescentes para que continúen con el mismo comportamiento, ignorando el futuro porque no tienen conciencia de él o prefieren no pensarlo.


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Argentina-Moyano, el poder tiene dueño-Por Carlos Pagni

Escrito por rigofa2010 06-12-2010 en General. Comentarios (0)
Política
Moyano, el poder tiene dueño
El l líder de la CGT construyó en la última década una poderosa estructura sindical capaz de ponerle condiciones a la política. Ahora, la justicia parece ponerle límites a su ambición, sin que la Presidenta ni sus pares del sindicalismo parezcan apurados por salir en su rescate
Por Carlos Pagni
Domingo 5 de diciembre de 2010
 
En el último festejo del 17 de octubre Moyano no sólo convocó a unas 70.000 personas al estadio de River. También le fijó condiciones al Gobierno. Foto ALEJANDRO MORITZ/ARCHIVO TELAM
Si en la Argentina gobernara el año que viene alguien que afecta los intereses de los trabajadores, saldremos con los pibes a la calle." Esa advertencia, que Hugo Moyano había diseñado para Julio Cobos, cambió hace pocos días de fecha y de destinatario. La historia se aceleró. Moyano, los pibes -Pablo y Facundo, sus hijos-, y hasta su esposa, Liliana Zulet, no deben esperar a diciembre de 2011 para concretar esa amenaza. Acaso deban enfrentar al gobierno actual, y no porque afecte los intereses de los trabajadores sino porque pone en riesgo algo que para ellos es mucho más apreciable: los intereses de la familia.
Moyano nunca quiso creer que la prisión de los Zanola -Juan y su mujer, Paula Aballay- podía ser un espejo que adelanta. Cada vez que le propusieron esa idea, huyó de ella. Pero el jueves no tuvo más remedio que aceptarla. El mismo juez que mandó a la cárcel a Zanola, Norberto Oyarbide, procesó al dueño de la droguería que proveía a la obra social de los camioneros. Como el bancario, también Moyano había delegado en su esposa la administración de ese negocio. La figura es la misma en ambos casos: asociación ilícita. Demasiadas coincidencias.
No es el único juzgado en el que los Moyano están contra las cuerdas. Claudio Bonadio investiga al secretario general de la CGT por enriquecimiento ilícito en un expediente en el que también figuran irregularidades con medicamentos. Como Oyarbide, Bonadio avanza en su pesquisa sin que nadie del Gobierno emita la más mínima señal tendiente a detenerlo.
La tribu sindical está alterada. En las últimas 48 horas se multiplicaron los conciliábulos, que seguirán mañana. Moyano pretende que todo el gremialismo se encolumne a sus espaldas para que la Presidenta experimente el peso de la corporación. No le está resultando fácil la tarea. La mayoría de sus pares recuerda que, en lo alto de la gloria, Moyano no supo compartir las ventajas que le daba su influencia. Ahora es tarde para la solidaridad, aun cuando se trate de sindicalistas. Es decir, de gente a la que todo el tiempo se le cae esa palabra de la boca.
La soledad del secretario general de la CGT no es una consecuencia de su debilidad, sino de su exceso de poder. O, para decirlo con mayor precisión, es una demostración de que él encarna un liderazgo de nuevo tipo. La primera peculiaridad de Moyano es que, a diferencia de casi todos sus pares, expresa un fenómeno de época. Desde el año 2000, la cosecha de granos creció en un 50%. Pero también la producción física de la industria se expandió en una proporción similar. La carga transportada en camiones se incrementó en más del 50% durante la década: pasó de 220 millones de toneladas en el año 2000 a 300 millones de toneladas en el año 2010. Moyano es, para decirlo en una síntesis, la soja. O, si se prefiere, China.
Las remuneraciones de los camioneros acompañaron esa expansión. Este año tuvieron un ajuste del 26%, a lo que debe sumarse un incremento equivalente en viáticos, comidas y compensaciones por viajes de larga distancia o permanencia fuera del hogar. Esos adicionales ahora se cobran también durante las vacaciones. Entre 2006 y 2010 los sueldos subieron en este sector 147%, es decir, una proporción similar a la que se registró en la construcción, y 10 puntos por encima de la industria.
Moyano consiguió asociar a las empresas a su expansión. Las compañías que suscriben el Convenio Nº 40, el de camioneros, son premiadas por el Gobierno con una devolución de aportes patronales que representa entre el 6 y el 8% de sus gastos. Para muchos empleadores esa exención equivale al 33% de las ganancias. El Ministerio de Planificación es el que debe devolver las contribuciones, que por lo general gestiona el sindicato. Con este envidiable mediomundo, Moyano sale de tanto en tanto a capturar afiliados de otros gremios para su propio sindicato, con la frecuente complicidad de los empleadores.
No es la única prebenda que convierte a este gremialista en representante de todo el sector logístico, no sólo de los trabajadores. Moyano supo presionar durante los últimos cinco años a los proveedores de cargas, sobre todo a las cerealeras, para que paguen a los transportistas una tarifa plana. Es decir, para que los precios no fluctúen con la demanda estacional sino que se mantengan, sea o no tiempo de cosecha, siempre altos. Al líder de la CGT no le alcanzó con esa conquista. Extendió su poder, además, al control de las playas de cargas de los puertos desde donde se exportan las commodities. Para consolidar su reinado, consiguió también que las compañías que contratan transporte de cargas se involucren en el combate al cuentapropismo clásico de los camioneros. Resulta cada vez más difícil contratar a pequeñas firmas de monotributistas que poseen uno o dos vehículos. Ahora se expanden las grandes compañías con muchos empleados que alimentan al sindicato con sus aportes. La paralización de plantas de Siderar, La Serenísima, Arcor, Sancor, Loma Negra o Quilmes fue en los últimos meses un método puesto al servicio de esta estrategia de acumulación de poder gremial y económico.
En una economía que depende como ninguna de la logística, Moyano cuenta con una capacidad de bloqueo preocupante. La última vez que exhibió su peligrosidad fue en julio de 1999, con un paro de camiones por tiempo indeterminado. El gobierno de Carlos Menem descubrió enseguida que contaba con escasísimos recursos para superar el desafío, sobre todo si a la paralización del transporte de cargas se le agregaban cortes de rutas en nudos estratégicos. Aquella experiencia demostró que con sólo paralizar el tráfico de combustibles y de caudales, es decir, con sólo desabastecer a las estaciones de servicios y a los cajeros automáticos, Moyano puede enloquecer a la clase media. Puede, por lo tanto, fisurar la popularidad de cualquier gobierno.
El líder de los camioneros ha conseguido potenciar esta gravitación sectorial, tal vez superior a la que entre los años 50 y 80 ejerció la UOM de Augusto Vandor y Lorenzo Miguel, con otra peculiaridad inédita: por primera vez en la historia la CGT está en manos de alguien con poder propio. Los antecesores más célebres de Moyano en la secretaría general, José Ignacio Rucci y Saúl Ubaldini, carecían de peso específico. Rucci pertenecía a la UOM, pero no la controlaba. El mandamás allí era Miguel. Ubaldini representaba a una organización ínfima, el sindicato de cerveceros. Para sus decisiones dependía del consentimiento de los grandes leones: Miguel, Diego Ibáñez, Jorge Triaca. Al evitar que la máxima representación del movimiento obrero fuera ejercida por un dirigente fuerte, los sindicalistas conjuraban un peligro comprensible: que los gobiernos se tentaran con pactar con ese dirigente crucial olvidando al resto.
Moyano es, por primera vez, un secretario general de la CGT en condiciones de prescindir de los demás sindicalistas. Por esa razón sus colegas no lo aprecian. El gremialismo fracasó en el intento de controlar a su principal representante. En vano los viejos dirigentes trataron de encerrar al camionero en el corralito de un triunvirato. Moyano se sacó de encima al poco tiempo a Susana Rueda y José Luis Lingieri, y logró que Néstor Kirchner lo reconociera como el único interlocutor en el mundo del trabajo. A Kirchner le pareció rentable la propuesta. Sus tres antecesores inmediatos habían caído después de perder el control de la calle. ¿Qué mejor, entonces, que pactar con un líder del transporte? Desde entonces son mayoría los jerarcas sindicales que pretenden ver a Moyano fuera de la CGT. Si convalidan su dominio, es porque Kirchner, a través de De Vido, los ha venido presionando para que reeligieran al camionero en ese cargo. Kirchner disfrutaba de esa dependencia. Pero Kirchner ya no está. Quedó su viuda, que siempre prefirió a Gerardo Martínez como secretario general de la central obrera. Moyano y Martínez se detestan. Martínez participó en la comitiva presidencial durante la última reunión del G-20 en Seúl.
Moyano entraña otra novedad. A diferencia de casi todos sus colegas, en su cabeza anida una ensoñación política. El aspira a que su poder gremial se proyecte sobre la estructura del Partido Justicialista. A comienzos de octubre pasado, en la provincia de Santa Fe, Moyano definió esa pretensión en estos términos: "El general Perón decía que el sindicalismo era la columna vertebral del movimiento. Eran tiempos en que el sindicalismo no estaba maduro. Ahora podemos aspirar a ser la cabeza del movimiento. Debe llegar el día en que un trabajador conduzca los destinos del país".
El primer paso en esa dirección es la jefatura del PJ bonaerense, que Moyano ejerce desde que Alberto Balestrini abandonó el cargo, víctima de una afección cerebro-vascular. Desde la presidencia de esa fuerza el líder de la CGT pretende intervenir en la confección de las listas electorales del año próximo. Es evidente que nadie había calculado el accidente de Balestrini, porque el encumbramiento del camionero ha desatado un enorme malestar en el partido. En especial entre los intendentes. Es bastante lógico: a ningún dirigente le resulta simpático que lo represente alguien cuyo poder deriva de una fuente ajena a esa misma representación. Y el poder de Moyano se elabora en el laboratorio sindical, no en el partidario. El propio camionero se empeña en hacer notar ese desplazamiento. El mes pasado le arrebató a Alfredo Atanasof la conducción de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Municipales de la provincia a través de un ahijado gremial, Oscar Ruggiero. La operación se había decidido el 28 de agosto por la noche, en una mansión de un country náutico de Escobar. La tranquilidad de cada intendente depende ahora, en alguna medida, de Moyano. Nada que los caudillejos del conurbano ignoraran. Cuando intentaron ejercer una tenue resistencia a la jefatura partidaria del camionero, él les envió un mensaje contundente: "Recuerden que al que se queje le puedo suspender la recolección de residuos". No está claro si ejercía esa advertencia como titular del sindicato o por sus estrechas vinculaciones con el empresariado del sector. Hay compañías como Covelia S.A., a cuyo frente se encuentra Ricardo Depresbiteris, que responden a Moyano como si se tratara de su dueño. Los Moyano, Hugo y Pablo, corresponden a esa amistad: hay innumerables testimonios de cómo, ante cada licitación o demoras en los pagos, ellos llaman a los municipios para "garantizar la fuente de trabajo", eufemismo al que apelan los gremialistas cuando quieren defender a un empresario.
El regreso de la corporación
El avance de Moyano sobre el PJ significa una involución en el proceso de democratización interna que esa fuerza llevó adelante durante la década del 80. El movimiento que se conoció como "renovación peronista" liberó al partido de su formato corporativista. Los sindicatos debieron replegarse hacia su esfera profesional para dejar espacio a la representación política. Esa reforma se produjo en el contexto de una vitalidad político partidaria de la que hoy la Argentina carece por completo. Hasta se podría pensar que esta reedición del poder corporativo que encarna Moyano es otra manifestación de la crisis política que se desarrolla en el país.
El líder de los camioneros es el demiurgo de un poder que va de lo económico a lo sindical y de lo sindical a lo político. Esa expansión tuvo una demostración escenográfica durante la última conmemoración del 17 de octubre. Moyano se apropió de la simbología de esa fecha mitológica reuniendo 70.000 personas en el estadio de River Plate. Desde esa tribuna le fijó condiciones a la política. Kirchner, que estaba sentado en el palco principal, guardó silencio. Ese día empezó un duelo que todavía continúa.
Es posible que el Gobierno haya sido el último en enterarse de que en la democracia argentina anida un poder de facto que se resiste a ser disciplinado. Cristina Kirchner está descubriendo ahora su existencia. Advierte lo que para otros fue evidente hace ya tiempo: que ese poder se nutre de una sustancia que ella misma le provee. Esa savia es la inflación. La Argentina es, con Venezuela, el único país de Sudamérica afectado por la inestabilidad de los precios. Existe una relación directa entre esa disfunción y la gravitación creciente de Moyano.
La Presidenta aborda este problema encomendándole a De Vido un acuerdo de precios y salarios. Pretende que la CGT no exija un ajuste de ingresos superior al 20%. Hay otra mujer dispuesta a fijar una barrera a esa aspiración. Es la esposa de Moyano. Liliana Zulet administra con su gerenciadora las prestaciones de la obra social de camioneros. Fue ella, no Moyano, quien contrató a Marcos Hendler, ahora procesado. En su última gira por Europa, Zulet se resistía a regresar a Buenos Aires, temerosa por los allanamientos judiciales. El miércoles pasado, encerrado con algunos de sus pares en la central obrera, el camionero analizó estos riesgos. Varios capitostes coincidieron en que la corporación gremial está sometida al acoso judicial oficialista. Los asiste un indicio contundente: Oyarbide, el verdugo de Hendler, es el mismo juez que exculpó a los Kirchner por su llamativo progreso patrimonial.
El poder de Moyano ha sido puesto a prueba. Al camionero le han rodeado la manzana con un drama femenino. Cristina Kirchner le exige disciplina sindical. Y su esposa le pide un destino judicial menos inseguro. Una cosa depende de la otra. Por el filo de esa navaja camina la paz social en la Argentina.
© LA NACION
50 % más de carga cerealera
se mueve en camiones por las rutas del país si se compara la cosecha actual con la de una década atrás.
300 millones de toneladas
es el volumen total de granos transportados hoy. El incremento ofrece una medida del crecimiento que tuvo el gremio de Moyano.
147 % de aumento salarial
logró Hugo Moyano para los trabajadores de su sector entre 2006 y 2010, un 10% más de lo logrado en la industria en el mismo período.

Fuente: LA NACIÓN, de Buenos Aires.