Liberalismo

Argentina Vs. Uruguay-Un acuerdo que rechina-nuestras concesiones exceden fallo-

EDITORIAL
Un acuerdo que rechina
   
El acuerdo con Argentina sobre el monitoreo ambiental en ambas márgenes del río fronterizo deja mal parado a Uruguay porque nuestras concesiones exceden lo dispuesto en el fallo de la Corte de Justicia de la ONU. Pero al menos parece cerrar los seis accidentados años de enfrentamientos por la ex Botnia. A los cancilleres Luis Almagro y Héctor Timerman les llevó ocho horas de tironeos conciliar el acuerdo de junio de los presidentes José Mujica y Cristina Fernández de Kirchner, con nuevas exigencias planteadas posteriormente por Argentina para cerrar de una vez por todas este conflicto absurdo.
Un punto saliente del anuncio de los cancilleres es que se mantiene el máximo de 12 inspecciones anuales, tanto en la pastera finlandesa como en todos los demás focos de posible contaminación en ambas márgenes del río. Quedó descartado el reclamo argentino de último momento de ingreso irrestricto de la comisión científica binacional responsable de los controles. Pero nuestro gobierno admitió una forma de controles dentro de la planta a través de equipos especiales, procedimiento no contemplado en el fallo de la Corte de La Haya. Este máximo tribunal mundial estableció dos puntos básicos. Uno fue que la pastera finlandesa no contaminaba, confirmando previos estudios técnicos del Banco Mundial y otros organismos. El otro fue señalar la necesidad de monitorear el estado del agua del río fronterizo. Pero nada dijo sobre los controles desde dentro de la planta que ahora Uruguay ha aceptado.

La fórmula, definida primero en forma general por los presidentes y detallada ahora en su operación por los cancilleres y los miembros de la comisión técnica, frena algunas de las exigencias desmedidas planteadas por Argentina en las últimas semanas. Representa, sin embargo, extrema tolerancia y concesiones del gobierno uruguayo, en aras de restablecer armonía en las agrietadas relaciones entre ambas naciones y allanar el camino a entendimientos en otros temas igualmente importantes para el país, como el dragado de los canales de navegación fluvial y la coordinación energética.

La estrecha conexión de Uruguay con Argentina en estas y otras cuestiones –incluyendo el intercambio comercial– explica, sin llegar a justificarla, la excesiva actitud conciliatoria de nuestro gobierno. Pero rechina porque va más allá de lo resuelto por la Corte de La Haya, a la que Argentina nos arrastró a un litigio por la instalación de la ex Botnia. El fallo de la Corte debió cerrar el tema. Sin embargo, el gobierno que compartían el extinto ex presidente Kirchner y su cónyuge y sucesora, sin fundamento legal o técnico, persistió en sostener que existía riesgo de contaminación, mientras daba campo libre a los piqueteros entrerrianos que bloqueaban ilegalmente los puentes fronterizos. Argentina se ha salido en buena parte con la suya en este conflicto que desató sin razón en 2004. Ahora queda por verse si el alto precio pagado por Uruguay se valida con acuerdos más equilibrados en otras áreas de acción común.

Fuente:EL OBSERVADOR, de Montevideo.

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