Censura 2.0-Muros informáticos-El diferendo entre Google y China-Papel de los Estados
Censura 2.0 El diferendo entre Google y China abrió una incógnita sobre cuál debe ser el papel de los Estados frente a internet. Algunos la dejan correr libre; otros la vigilan demasiado de cerca. ¿Cuál es el límite?
POR MARÍA DE LOS ÁNGELES ORFILA DE LA REDACCIÓN DE EL OBSERVADOR
Internet pone en aprietos a los Estados. Por un lado no pueden dejar de fomentar su desarrollo y, por otro, quedan expuestos ante las mil y una amenazas de su uso. Promoción o regulación. He ahí el dilema. El debate es complejo, pero hay un sesgo fácil de ver: la actitud del Estado frente a internet es una buena pauta de si representa o no a una sociedad democrática.
A juicio del profesor de informática jurídica de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República (Udelar), Marcelo Bauzá, “Internet ha significado un lento avance hacia la libertad” –como otrora lo fueron otros medios de comunicación y así lo serán los nuevos en el futuro– y, por supuesto, a algunos les pesa más que a otros. La gran red global, indómita en los objetivos, hace que un pensamiento sea visto como una cuestión de interés nacional. La diferencia con otro medio de comunicación es que en internet la voz es anónima, no tiene fronteras y parece tener vida propia. Un video en YouTube, un grupo en Facebook, un comentario en un blog, hasta un pendrive que pasa de mano en mano, basta para gritarle al mundo lo que alguien no quiere que se sepa. Las revoluciones ya casi no se hacen en la calle porque se hacen en Twitter. “Internet pone mucho más en la picota a los regímenes caducos o a los que tienen que flexibilizarse. Es que estos regímenes han vivido decenios tapándole la boca a la gente y esta tecnología se la abre”, reflexionó Bauzá.
Sesenta países tuvieron esta pugna durante 2009, según un estudio de la organización Reporteros sin Fronteras (RSF). Dos años antes solo eran 25. Pero no todos lo hacen de la misma manera ni en la misma medida. China es el principal censor, seguido por Irán, Túnez, Arabia Saudita, Vietnam, Uzbekistán y Cuba. Este club ejerce una vigilancia omnipresente del ciberespacio en busca de todos los contenidos políticos o sociales que, a su juicio, sean “peligrosos” para su población, y recurren al bloqueo de sitios y blogs. Esta es la tarea diaria de alrededor de 30 mil policías chinos –casi el doble de los funcionarios de la CIA estadounidense– quienes patrullan el sistema de restricción más sofisticado del planeta conocido como “la gran muralla china de internet”. Lo “peligroso” siempre proviene de la difusión de ideas por parte de una gran bolsa de “ciberdisidentes”: desde grupos insurgentes o terroristas hasta partidos de la oposición y defensores de los derechos humanos. Por su parte, Corea del Norte, Myanmar y Turkmenistán optan por la acción directa y total, y prohíben el acceso a la red.
Pero cada vez más Estados crean legislaciones represivas y empiezan a aplicarlas. Es el caso de Jordania, Kazajistán, Afganistán –donde internet estuvo vedada durante el régimen talibán– e Irak; como también democracias occidentales que implementan medidas de control para combatir la pornografía infantil y las descargas ilegales pero cuyas herramientas están reñidas con la libertad. Francia, Italia y Gran Bretaña han trabajado en este sentido. Australia ya anunció un sistema de filtro obligatorio para los sitios con contenido vinculado a la pornografía infantil, violencia de género y abuso de drogas que serán elegidos por una comisión independiente aún no determinada. Este software, al igual que el chino Green Dam que se instala de fábrica desde julio de 2009 para combatir la pornografía, levanta la sospecha de que pueda ser usado para espiar al usuario. La organización OpenNet Initiative (ONI), un proyecto comandado por prestigiosas instituciones académicas, sostiene que este tipo de herramienta hace más poderosa (y peligrosa) la censura informática a gran escala.

Libertad pero con orden. El Estado uruguayo no practica ninguna forma de control y censura en la Web, indicó el ingeniero Santiago Paz, coordinador del Centro Nacional de Respuesta a Incidentes de Seguridad Informática (Certuy) de la Agencia para el Desarrollo del Gobierno de Gestión Electrónica y la Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic). “Solo se permite utilizar las herramientas (de control de tráfico) cuando la Justicia lo solicita, igual que la intervención de teléfonos”, agregó. Se interviene cuando se detecta pornografía infantil, fraudes económicos o ataques informáticos pero una vez que se cuenta con una denuncia, nunca desde el control previo. En Uruguay, la utilización de filtros queda a juicio del usuario, salvo para las XO del Plan Ceibal, siempre y cuando estén conectadas a los servidores de las escuelas que cuentan con un software protector. Sin embargo, este no es infalible.
Paz y Bauzá coincidieron en que los Estados deben imponer regulaciones que equilibren los derechos individuales con el bien común. “Es muy similar a la seguridad tradicional”, explicó Paz. Por su parte, el abogado apuntó que “no hay que quedarse cruzado de brazos” frente a la pornografía infantil y la incitación al terrorismo. “Frente a la ciberdelincuencia no hay más remedio”, manifestó, pero aclaró que el límite, impuesto por marcos legales, no debe “cercenar la libertad de opinión y de expresión”. A propósito de esto, Bauzá afirmó que “acá no hay temor” de que ese derecho fundamental del hombre sea vulnerado. “Nuestro sistema democrático y la sociedad uruguaya no permiten límites irracionales para la libertad de expresión”, añadió.
Para el especialista en derecho administrativo y ex presidente de ANTEL, Edgardo Carvalho, la vastedad de internet, con sus buenas consecuencias –“desarrollo económico y social, aumento de productividad y competitividad de nuestras empresas, mejora de la calidad de la educación, refuerzo de la transparencia de la gestión pública y mayor participación y compromiso ciudadano”– y su lado delictivo, debe tener su justo balance para no tirar “el agua sucia de la bañera con el niño dentro”. Es decir, el peso de la ley debe caer sobre los delitos que desde internet afectan derechos individuales (propiedad intelectual, privacidad, honor, entre otros) pero, de ninguna manera, restringir la libertad de expresión y el derecho a la información, dos baluartes de las sociedades democráticas y de la propia internet. “La solución de principio es apostar a la libertad y tratar de mantener al Estado lo más lejos posible de cualquier intervención. Los límites no pueden ser otros que los que señale la legislación penal”, aseveró Carvalho. Y agregó: “Lo último que se necesitaría es una autoridad hipertrofiada”.
El riesgo de que los niños se conviertan en víctimas de un negocio enfermizo es lo único por lo que Ida Holz, pionera de la computación en Uruguay y directora del Servicio Central de Informática de la Udelar, admite que haya algún mecanismo de control de internet. El resto, para ella, debe ser libre, y los Estados no tienen otro desafío más que “apoyar lo apoyable”.
Las opciones, a juicio de Holz, se reducen a dos: “O cortan internet del todo y se convierten en un país aislado del mundo, o la dejan vivir y aguantan las consecuencias”. Una de ellas es que los ciberciudadanos respondan con herramientas tanto o más sofisticadas que la de los interventores. Por ejemplo, miles de iraníes sortean la censura utilizando un servidor destinado a los chinos y que, por lo tanto, permite el acceso a páginas que no podrían ver desde una dirección IP –una serie de números única en el mundo para cada máquina o red conectada a internet– de identidad iraní. “La tecnología existe más allá de la voluntad de los Estados en este momento”, expresó Holz. La contrainteligencia también (ver página 4).
La tecnología existe, la quieran o no, pero además existe sobre las fronteras. ¿Qué jurisdicción se aplica si una computadora está en Uruguay, pero es propiedad de una empresa europea y se conecta a través de un servidor en Estados Unidos? En el caso de un delito informático, Uruguay recurre a su marco legal. Pero, ¿qué sucede cuando la tecnología es un disparo entre países y los recursos técnicos de otros quedan en el medio?
Hay un país que marcó la cancha y plantó la bandera de la libertad. En enero de 2010, Estados Unidos elevó la libertad de expresión, culto y reunión en internet a la categoría de prioridad dentro de su política exterior. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, reconoció al acceso sin restricciones a la Red como parte integral de los derechos humanos y anunció que se confrontará a los gobiernos que censuren el discurso en línea y lancen ciberataques a otras naciones y empresas extranjeras. La ciberguerra está echada.
Absolutamente libre
“No me parece que sea aceptable que alguien controle lo que se publica. El control no me garantiza nada; más bien me garantiza no saber la verdad”, declaró a El Observador Ida Holz, directora del Servicio Central de Informática de la Universidad de la República. Partidaria de la libre expresión en internet, Holz consideró que el “filtro” lo debe establecer cada usuario, según su propio criterio. “¿Qué confianza le tengo yo al que filtra? Es un dios desconocido en el que uno no tiene por qué confiar. Muchas veces está basado en los intereses de los gobiernos, de las grandes empresas, de quien sea, de un loco”, dijo Holz.
¿Interés o ética?
Google levantó la censura que imponía, por orden del gobierno de China, a su motor de búsqueda en ese país y anunció que los usuarios del sitio Google.cn (Google China) serían dirigidos hacia Google.com.hk, un servidor en Hong Kong sin filtros. Esta posición representa un giro radical en la estrategia de Google, que en 2006 había asegurado que era mejor que los chinos pudieran acceder a un poco de información que que no accedieran a ninguna.
La decisión fue anunciada tras dos meses de tensiones provocadas por la revelación de Google de ataques cibernéticos coordinados contra unos 30 sitios web y las cuentas Gmail de disidentes chinos. El New York Times afirmó que la Universidad Shanghai Jiaotong y el colegio Lanxiang Vocational School están implicados en estos incidentes.
Pero además de la censura, lo cierto es que Google no es excesivamente atractivo para los chinos. Allí el gigante de internet solo ocupa un tercio del mercado, por lo que recibe ganancias cercanas a US$ 500 millones. La cifra es muy pequeña en comparación con los US$ 23.600 millones que percibe al año en todo el mundo, y hay que tener en cuenta que China es el país con más internautas del planeta.
La última explicación es la que satisface más a Ida Holz, pionera de la computación en Uruguay y directora del Servicio Central de Informática de la Universidad de la República, quien cree que la pelea entre Google y China se debe a un problema comercial en el que poco tiene que ver la censura y sus implicancias éticas.
Las cifras destacadas
60
países
han sufrido censura en internet durante 2009; fueron 37 en 2008.
30%
de la población del mundo
está sometida a censura y violaciones de privacidad en el ciberespacio.
Donde Google no es el número uno
China. Baidu es el motor de búsqueda líder en China con alrededor del 70% del mercado. Su éxito depende de varios factores: se adapta a los dialectos del país, ofrece la posibilidad de descargar archivos de audio y se ajusta mejor a la censura del gobierno. Ocupa el octavo puesto en el ranking mundial.
Corea del Sur. El principal sitio web es Naver, que en 1999 lanzó el primer buscador coreano. Además, cuenta con una agencia de noticias, correo electrónico, buscador de tesis doctorales y un sitio especialmente diseñado para niños. Naver alcanza el 77% de las búsquedas. Google solo consigue el 1,5%.
Japón. Yahoo! mantiene su popularidad en Japón con más del 50% del mercado, con 3.500 millones de búsquedas al año; mientras que Google es preferido por el 38%, lo que se traduce en 2.600 millones de búsquedas. Ocupa el cuarto puesto en el ranking mundial.
Rusia. Yandex, buscador y portal de servicios, deja muy atrás a Google: la empresa de California tiene alrededor del 23% del tráfico, mientras que el local se apodera del 57%. Su ventaja radica en el idioma y que presenta los resultados según la ubicación geográfica del internauta. Ocupa el puesto 26 en el ranking de los sitios más visitados del mundo.
República Checa. Seznam, creado en 1996, llegó primero que Google. Por tal motivo, el buscador ha indexado miles de páginas en checo. También ofrece correo electrónico y directorios.
Frases
Marcelo Bauzá
Profesor de Informática Jurídica
«Internet ha significado un lento avance hacia la libertad»
Santiago Paz
Coordinador de Certuy
«Una de las cosas buenas de internet es que la libertad está implícita. No creo que se pueda llegar a impedir eso a escala mundial»
Edgardo Carvalho
Ex presidente de Antel
«La solución de principio es apostar por la libertad y tratar de mantener al Estado lo más lejos posible de cualquier intervención»
Muros informáticos
Los sistemas de censura informática de China e Irán son los más sofisticados del planeta; sin embargo, hay técnicas para evitarlos, aunque eso conduzca a la cárcel.
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Se podría pensar que es imposible que 30 mil personas vigilen lo que están viendo, leyendo y escribiendo 300 millones al unísono, pero lo cierto es que la “gran muralla china de internet” funciona con eficacia. Una encuesta del Pew Research Center encontró que el 80% de los chinos piensa que internet debe ser controlada y el 85% cree que debe ser una tarea del gobierno. Cientos de sitios están bloqueados y portales como YouTube, Flickr y Wikipedia, están seriamente restringidos para que nada perjudique lo que el régimen ha llamado una “sociedad en armonía”.
El mecanismo más popular y sencillo para controlar el tráfico en Internet es filtrar por la dirección IP –una serie de números única en el mundo para cada máquina o red conectada a Internet– o por URL –nombre localizador– de destino. “Este método sería el equivalente a bloquear un número telefónico de manera de nunca enviarle llamadas”, explicó Santiago Paz, coordinador del Centro Nacional de Respuesta a Incidentes de Seguridad Informática (Certuy) de la Agencia para el Desarrollo del Gobierno de Gestión Electrónica y la Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic).
China prohíbe el acceso al sitio de Amnistía Internacional (entre otros 18 mil sitios) y aunque se ingrese el nombre de fantasía (amnesty.org) o la IP (78.136.0.19) el resultado es el mismo: de la página no aparece ni un byte. Para lo último se bloquean (los técnicos dicen que se “envenenan”) los Domain Name System (DNS), es decir, los directorios que traducen las direcciones a la combinación numérica. Los DNS están en manos de los proveedores de acceso a la Red (ISP) por lo que los estados pueden pedirle que se “autocensuren” para derivar la solicitud a una página menos crítica como hacía Google en China.
Un método de censura más sofisticado es el análisis del contenido del tráfico. La tecnología de la “gran muralla china de internet” bloquea todo lo que encuentra a su paso que incluya alguna de las palabras o frases que considera ofensivas. “También analiza digitalmente las imágenes”, apuntó Paz. Por ejemplo, un internauta chino nunca encontrará fotografías de la masacre de la plaza de Tiananmen de 1989 –una manifestación estudiantil que fue duramente reprimida–, sino vistas turísticas de esa zona del corazón de Beijing. Este sistema filtra también cualquier paquete de datos (por ejemplo, un video) por nombre o contenido cada vez que pretende ser descargado.
El caso iraní. Irán, que nada tiene que envidiarle a China en lo que respecta a control del discurso en línea, posee un sistema centralizado de filtrado a nivel del ISP que avisa directamente a la ciberpolicía cada vez que aparece un término de la “lista negra”, por ejemplo, la mención a un movimiento feminista o a una minoría religiosa. Si el proveedor de internet no regula los contenidos, la ley contra delitos informáticos autoriza a su suspensión temporal o permanente. Un funcionario iraní declaró en 2008 que al menos 5 millones de páginas eran víctimas de la censura.
Además, Irán es el único país en el mundo que ha establecido un límite explícito para la velocidad de acceso a internet para los hogares y cibercafés: 128 kilobytes por segundo (KB/s), una cifra inferior a los primeros ADSL operativos en Uruguay. La intención es que el usuario tenga dificultades para descargar contenido multimedia potencialmente ofensivo. El licenciado en informática y consultor Martín Barretto explicó que con esta conexión y, en el mejor de los casos, logra descargar 10 megas en 11 minutos, 20 veces más lento que una conexión promedio en América Latina.
Tácticas del hacker. Una forma de saltar por encima de estos muros informáticos es el mecanismo de conexión a escritorio remoto. Barretto comentó que el internauta de una red intervenida podría conectarse a una máquina de una red libre, ubicada en otro país, si conoce la IP, usuario y contraseña de su dueño y si su servidor ISP no tiene bloqueada dicha terminal. “Al compartir esta información, el primer usuario se conecta a través de otro proveedor de Internet e inicia sesión como usuario local. Lo que recibe es la pantalla de la otra computadora, lo cual es más difícil de filtrar por el ISP original porque, en vez de filtrar por el texto, debería filtrar por el contenido de las imágenes recibidas”, dijo Barretto a El Observador.
Otra opción es conectarse a través de sitios web denominados “proxies” que modifican la URL bloqueada solicitada “para engañar” al ISP. Por su naturaleza, estos proxies no están operativos por más de un par de semanas. Luego cambian de dominio o de dirección IP para no ser encontrados por las autoridades.
Agujeros negros. Corea del Norte es un verdadero agujero negro en el ciberespacio. Solo existe una intranet con 30 sitios autorizados por el gobierno y únicamente accesibles para el círculo más íntimo del premier Kim Yong-il. Los extranjeros deben pagar hasta US$ 10 por una hora de conexión. En respuesta, hay un creciente mercado negro de celulares conectados a la red china.
Cuba también es un agujero negro pero solo para aquellos que no pueden pagar hasta US$ 6 por una hora en un cibercafé en un hotel. Raúl Castro autorizó la venta de computadoras a cubanos en 2008 pero la conexión a la red internacional solo es concedida a unos cuantos privilegiados, a pesar de que algún día se dijo que era “un derecho fundamental” de los isleños. Menos del 2% de una población de 11 millones de personas accede regularmente a internet.
A la red nacional, compuesta por unas decenas de sitios oficiales (.cu), se accede tras pagar US$ 1,50 en un cibercafé donde el usuario debe dar su nombre y número de identidad y donde tiene prohibido usar dispositivos para almacenar o transportar datos.
Los blogueros contrarios al régimen publican sus artículos gracias a amigos en el extranjero. Según un informe de Reporteros sin Fronteras (RSF), los internautas cubanos pueden ser condenados a 20 años de prisión si publican un texto “contrarrevolucionario” en una página extranjera, y a cinco años si se conectan a la red internacional de manera ilegal.
Otras censuras
Corea del Norte solo impide el acceso a las informaciones relacionadas con Corea del Norte. Turquía bloquea aquello que considera ofensivo contra la memoria de Mustafá Kemal Atatürk –fundador y primer presidente de la moderna República de Turquía–, el Ejército y la dignidad de la Nación. Rusia clausura los sitios que considera extremistas.
La cifra destacada
60
regulaciones
en internet se aplican en China
Ciberresistencia
Durante 2009 se encrudeció la represión: 151 ciberciudadanos fueron procesados en una decena de países.
La organización Reporteros sin Fronteras (RSF) contabilizó 151 ciberciudadanos (periodistas, blogueros, internautas o propietarios de cibercafés), de una decena de países, que fueron detenidos durante 2009, la mayor cantidad en los últimos años. A esta lista ya se agregaron otros siete en los primeros tres meses de 2010. El delito siempre es el mismo: expresar sus opiniones en la web.
China, el gigante que encabeza la lista de censores de internet, ya procesó a 72 personas desde 1999. Lo siguen Vietnam, con 17, e Irán, con 14. Fue en el país árabe donde en 2009 murió en prisión el bloguero Omid Reza Mir-Sayafi. De 25 años, Mir Sayafi había sido condenado a dos años y medio de cárcel por haber insultado en su blog al líder supremo Ali Jamenei y al fallecido ayatolá Ruhollah Jomeini. Según RSF, durante el mandato de Mahmud Ahmadineyad unos 70 blogueros han sido interpelados por sus actividades en línea.
Naciones que no tienen estrategias de control de Internet han detenido por primera vez a internautas en 2009. En Marruecos fueron encarcelados un bloguero y un dueño de un cibercafé por haberse referido a una represión policial; en Yemen fue el turno de tres periodistas de medios en línea. En Tailandia, al menos seis ciberciudadanos fueron intimados por haber relacionado la salud del rey Rama IX y la caída de la bolsa de Bangkok; mientras que en Dubái se censuró a medios locales por la cobertura de la crisis financiera.
Sin embargo, los “ciberdisidentes” son muy pocos comparados con los miles de internautas que se “autocensuran” para no sufrir las represalias de un régimen que los tiene bajo constante vigilancia. Además, las grandes empresas como Skype, Yahoo! y, hasta hace muy poco, Google, filtran los contenidos sin necesidad de la intervención de los gobiernos y hasta han divulgado información confidencial que redundó en el arresto de sus usuarios. Un caso polémico fue el del periodista chino Wang Xiaoning que expresaba sus opiniones prodemocráticas en Yahoo! Groups mediante una cuenta de correo electrónico de esa compañía. Yahoo! reveló la identidad del ciberdisidente a la policía china y fue sentenciado a 10 años de prisión en 2002.
La unión hace la fuerza. Aún así, miles de internautas conforman la resistencia. Muchos de ellos utilizan el término chino “Cao Ni Ma”, que puede ser traducido como “caballo de barro y pasto”, una especie de alpaca, pero con la sutileza de la pronunciación de un idioma intrincado, es un insulto directo a la madre del presidente Hu Jintao. Hay otras expresiones del mismo calibre pero la alpaca se volvió un fenómeno del marketing.
Otros no utilizan ningún disfraz. Más de 84 mil internautas asumieron el compromiso de Amnistía Internacional de publicar en sus blogs el material censurado. Muchos elaboran herramientas para que las víctimas de la censura puedan navegar sin ataduras, o expresar lo que les viene en gana de acuerdo al principio de que internet debe ser libre para todos. Sistemas de encriptación de correos electrónicos, páginas proxies, entre otras herramientas, son tecnologías que se han desarrollado gracias a la solidaridad de los internautas del mundo entero.
Las cifras destacadas
151
ciberciudadanos
han sido detenidos en 2009
1
bloguero
murió en la cárcel el año pasado
Fuente: EL OBSERVADOR, de Montevideo.