Liberalismo

Uruguay-Economía-El salario promedio de los uruguayos llega a $ 10.810

Escrito por rigofa2010 02-12-2009 en General. Comentarios (0)
Economía
DATOS
El salario promedio de los uruguayos llega a $ 10.810
Datos. Bancarios reciben tres veces más y las domésticas cuatro menos
LUCÍA BALDOMIR
Los trabajadores registrados ganan en promedio $ 10.810 por mes. Los bancarios son los que reciben los mayores salarios que, en promedio, superan en tres veces ese monto. El servicio doméstico, por el contrario, gana la cuarta parte.

Según los registros de la representación empresarial en el Banco de Previsión Social, los trabajadores del sector bancario tienen una remuneración promedio de $ 36.380 que llega a los $ 39.061 en las grandes empresas y desciende a $ 22.740 en las medianas, a $ 19.312 en las pequeñas y vuelve a subir a $ 25.927 en las micro.

No importa el tamaño de la institución en la que se desempeñen, los trabajadores bancarios ganan más que el promedio de los empleados de todos los sectores, que es $ 10.810.

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Los datos del BPS corresponden a abril pero no han tenido variaciones sustanciales. Además en ningún caso toman en cuenta los montos a pagar por IRPF y sólo comprenden lo declarado como sueldo.

El sector bancario abarca 157 empresas y emplea a 13.356 trabajadores registrados. En ambos casos apenas llegan a ser un 1% del total de empresas inscriptas en el BPS, que son 229.704, y de los trabajadores que suman 1.229.691.

En el otro extremo, el servicio doméstico abarca 47.626 empresas casi en su totalidad micro, que emplean a 53.277 trabajadores con una remuneración promedio de $ 2.641.

En las firmas medianas (dos) el salario promedio del servicio doméstico es de $ 17.449, en las pequeñas baja a $ 7.873 y en las micro -la mayoría- desciende a $ 2.582.

Entre los dos sectores se encuentra el civil, en donde la remuneración promedio es de $ 19.895, industria y comercio, cuyos trabajadores ganan $ 10.841 en promedio, la construcción que tiene salarios de $ 7.251 y el sector rural, adonde se gana $ 7.081 en promedio.

La construcción -donde hay 4.377 empresas registradas que emplean a 50.250 trabajadores- es el único sector en donde no importa el tamaño de la empresa: la remuneración promedio se ubica siempre por debajo de los $ 10.810 que ganan los trabajadores en general.

Dentro del sector rural, donde operan 55.403 empresas y 174.310 personas, los únicos empleados con salarios superiores al promedio son los de las grandes firmas que reciben $ 11.352. El resto son inferiores y llegan a $ 4.861 en las micro, en donde trabaja el 50% de los contratados por el sector.

En industria y comercio, adonde se emplea al 63% de los registrados, sólo los que trabajan en las medianas y en las grandes firmas ganan más que el promedio, siendo $ 12.513 y $ 15.219 el salario promedio. El mínimo en este sector son unos $ 5.000 en promedio, que se perciben en las microfirmas.

En tanto, dentro del sector civil, tal como ocurre en el bancario, no importa el tamaño de la empresa (que suman 132), los 160.276 trabajadores tienen salarios por encima del promedio del sector. En las micro ganan $ 30.176, en las pequeñas $ 34.896, en las medianas $ 24.334 y en grandes $ 19.843.

PERFILES. Uno de los factores que incide al momento de definir la remuneración es el tamaño de la empresa.

Si bien el 83,9% de las empresas que realizan aportes son micro (192.716), esto es, que emplean hasta cuatro trabajadores, allí trabaja el 25% de la fuerza laboral registrada, unas 308.481 personas que tienen en promedio un sueldo de $ 3.526, el más bajo de todos.

Las pequeñas empresas apenas abarcan el 13,23% del total, unas 30.379, y emplean a 256.853 trabajadores que tienen salarios promedio de $ 7.665.

En tanto, las medianas empresas apenas son el 2,44% del total pero emplean al 17% de los trabajadores. Los sueldos promedios allí son de $ 11.775.

Las grandes empresas son las menos, apenas 966 (0,43% del total), pero emplean a 450.749 y los salarios llegan a $ 17.129. Esto estaría mostrando que más allá de los sectores, cuanto mayor es el tamaño de la firma, crecen las posibilidades de obtener salarios superiores. De todas formas esto no ocurre siempre, tal el caso del sector civil en donde los empleados de las micro y pequeñas empresas, tienen remuneraciones superiores.

DEPARTAMENTOS. Otra de las variables para definir dónde obtener el mayor salario es la ubicación geográfica. En Montevideo se pagan los mayores sueldos: $ 13.276 en promedio. Este es el único sueldo que supera el promedio de $ 10.810 de todo el país. Le siguen los pagos en Maldonado ($ 9.094) y San José ($ 7.759).

Los trabajadores que ganan menos son los de Artigas cuyos sueldos promedio son de $ 5.556, el 51% de la remuneración promedio de todo el país.

Si bien Montevideo es la zona en la que se gana más en promedio, esto varía de acuerdo con los sectores de actividad. En industria y comercio ello sí se registra, siendo $ 11.840 el salario. Le siguen Río Negro, adonde ganan $ 11.674 y San José, adonde perciben $ 11.567 en promedio. Durazno es el que paga menos ($ 7.164)

Ya dentro del sector civil los que más ganan en promedio son los de Maldonado con $ 21.258, seguidos de Montevideo con $ 21.236. El menor sueldo corresponde a Tacuarembó: $ 11.075.

Río Negro es el departamento en el que se gana los mayores sueldos ($ 8.313) dentro del sector rural, seguido de Treinta y Tres ($ 8.221). Por el contrario, Salto es el que paga menos ($ 5.489). En construcción, Flores es el que paga más con $ 9.059 y Tacuarembó el que paga menos con $ 4.516.

En tanto, el servicio doméstico mejor pagado es el de Maldonado, adonde se recibe $ 4.483 en promedio. Le sigue Montevideo ($ 3.065). En el otro extremo están los que trabajan en Florida: reciben $ 1.222.

El País Digital

Uruguay Vs. Argentina-Puentes cortados

Escrito por rigofa2010 02-12-2009 en General. Comentarios (0)
Puentes cortados
En oportunidad de las elecciones del 2004, el gobierno argentino dio apoyo desembozado al Frente Amplio, gravitando en su triunfo. Claro que dicho gobierno esperaba una contraprestación por el tema Botnia que luego el presidente uruguayo no le brindó. Con los puentes cortados -en sentido real y figurado- Vázquez rechazó de plano la candidatura de Néstor Kirchner como secretario general de la Unasur. Lógica y plausible decisión.

Evidentemente que ella incidió negativamente en la posibilidad de que el gobierno argentino obligara -si en algún momento lo pensó- al levantamiento de los cortes. La Casa Rosada eludió su facultad de presionar a los piqueteros, alegando que éstos actuaban en forma independiente y fuera de las posibilidades de la injerencia oficial.

Ahora nos encontramos con que el tema vuelve al tapete: levantamiento de lo piquetes argentinos, por el voto uruguayo en la Unasur. También se anuncia dentro del FA -aunque el propio Mujica lo ha rechazado- un inminente encuentro con Cristina Fernández. Si ello ocurre, ¿puede caber duda que la presidenta le recordará a José Mujica el renovado apoyo porteño en las elecciones de octubre y noviembre de 2009?

Se sabe que Mujica quiere un arreglo para el rápido fin de los cortes. Y su intención sería que ello se produjera en este mes de diciembre. ¿Cuál será la contrapartida, porque en este mundo no hay nada gratis? ¿Mujica se comprometerá esta vez a dar el voto de Uruguay a Kirchner en la Unasur? Se acerca la temporada de verano y el beneficio del levantamiento del corte se notaría en Uruguay si el mismo se concretara antes del estío, a fin de facilitar el movimiento turístico. Entretanto, la votación para la secretaría de Unasur sería cuando ésta se reúna en abril.

¿Se las arreglará Mujica para lograr que el levantamiento se materialice varios meses antes de la jornada decisiva de Unasur? El presidente electo ha demostrado ser un hábil negociador, pero ello muchas veces no es suficiente para solucionar problemas.

Creemos que en este tema más vale seguir con la línea del presidente Vázquez. Total, falta muy poco para la sentencia de la Corte Internacional.

El País Digital

Uruguay-Elecciones-Frente Grande(¿por que gana el FA?)-POR ADOLFO GARCÉ

Escrito por rigofa2010 01-12-2009 en General. Comentarios (0)
ANÁLISIS
Frente Grande
La izquierda es el partido más grande desde 1999, ha dejado de ser solo montevideano, tiene en sus filas a los tres políticos más populares del país, y, ante todo, es una gran potencia social y cultural.
POR ADOLFO GARCÉ (*) ESPECIAL PARA EL OBSERVADOR
Ayer se volvió a confirmar: el Frente Amplio hace rato que dejó de ser un partido chico. Ya es un frente grande, muy grande. En octubre, aunque retrocedió en términos porcentuales respecto a 2004, logró conservar la mayoría parlamentaria. Un mes después, en el balotaje, logró también mantener la Presidencia. Se dio el lujo de llevar como candidato a un ex guerrillero, con muchas historias dramáticas encima y otros tantos flancos débiles. Este frente grande, que acaba de renovar el mandato por cinco años más, ya lleva diez años siendo el partido más votado del país. Es tan grande que, desde octubre de 2004, los votos del FA superan la suma de los votos al PN y al PC. Es un frente grande, además, porque ha dejado de ser un partido meramente montevideano. En las elecciones municipales de mayo de 2005 logró conquistar ocho cargos municipales. En las elecciones nacionales de octubre pasado fue el partido más votado en 11 de los 19 departamentos.
Este frente no podría ser tan grande si no contara con grandes líderes. Los tres políticos más populares del país pertenecen al FA (dos de ellos integraron al fórmula, el tercero, el más popular de todos, les dio su bendición). En la firmeza de este trípode se apoyó el funcionamiento exitoso del gobierno y la nueva victoria electoral. En realidad, para que el FA perdiera la elección hubiera sido necesario que los “tres grandes” no entendieran que debían cooperar entre sí. Desde este punto de vista, la reelección del gobierno solo peligró seriamente durante dos días de 2005 (30 y 31 de agosto), cuando Astori estuvo a punto de renunciar al MEF en el marco de la tensa negociación sobre el presupuesto para la enseñanza, y durante los 13 días que separaron el resultado de la primaria (28 de junio) y la proclamación de la fórmula presidencial del FA (11 de julio), cuando no se sabía hasta qué punto Vázquez y Astori habrían de cooperar con Mujica. Si en esos dos momentos críticos los tres no hubieran logrado entenderse, el resultado de la elección podría haber sido otro. Apenas 15 días en casi cinco años. El margen para la oposición siempre fue chico, muy chico. Es cierto que se le han conocido al doctor Lacalle desempeños electorales mejores. Pero no deberían culparlo tanto por la derrota.

El Frente Amplio apoya su poderío electoral en miles de horas de militancia de miles de personas que, durante décadas, en sindicatos de trabajadores, gremios estudiantiles, comités de bases y organizaciones sociales, criticaron sistemáticamente las políticas llevadas adelante por los partidos tradicionales y promovieron, de modos diversos, las ideas y creencias frenteamplistas. Pero el FA es mucho más que un partido político. Es grande electoralmente porque es muy potente social y culturalmente. Ningún gobierno gozó de tanta benevolencia desde la dirección del movimiento sindical (recuerden: el 27 de agosto de este año, el PIT-CNT convocó a un paro “contra las políticas neoliberales de los 90”). Como hace cinco años dijera, entre otros, Hebert Gatto, el triunfo electoral del FA vino después del triunfo cultural. El Frente es grande porque, poco a poco, ha logrado una enorme capacidad para construir el “sentido común”. En buena medida, la ciudadanía mira el pasado, evalúa el presente y decide sobre el futuro a través del prisma de las ideas y creencias elaboradas por la izquierda y la intelectualidad afín.

El Frente Amplio, este partido grande, tiene importantes coincidencias con algunas fracciones relevantes de otros partidos. En particular, desde 1971 son evidentes las coincidencias programáticas entre el FA y el ala wilsonista del PN. Si el nuestro fuera un sistema parlamentarista, hace rato que frenteamplistas y wilsonistas hubieran construido un gobierno juntos. La cuestión de la política de alianzas ha sido un tema clásico de discusión en la izquierda uruguaya. Desde 1985 en adelante, muchas fracciones y dirigentes frenteamplistas han planteado la importancia de buscar aliados en otros grupos políticos para favorecer el crecimiento electoral de la izquierda. Los tupamaros participaron muy activamente en este debate, especialmente cuando, a la salida de la dictadura y a instancias de Raúl Sendic, propusieron la creación de un Frente Grande, es decir, de una gran alianza política y social en torno a temas considerados como básicos en la época, que trascendiera la frontera del FA. Mujica pertenece a esa tradición. Es por eso, y no por obra de la casualidad, que tiene más diálogo que la mayoría de los dirigentes frenteamplistas con los partidos de oposición. Mujica es frentegrandista. Es por eso que ha venido insistiendo tanto, desde hace meses, en que le gustaría acordar con la oposición (también en esto, ha señalado, quisiera emular a Lula). Claro, está, el presidente brasilero no ha tenido más remedio que pactar con otros partidos porque el PT no ha tenido mayoría parlamentaria. Mujica, si quisiera, podría gobernar como Vázquez, prescindiendo olímpicamente de cualquier apoyo extrapartidario. Pero nadie debería sorprenderse de verlo intentar construir, desde el gobierno del Frente Amplio, un Frente Grande.

(*) Adolfo Garcé es magíster en Ciencia Política, docente e investigador en el Instituto de Ciencia Política, Facultad de Ciencias Sociales, UdelaR

Fuente:EL OBSERVADOR, de Montevideo.


Argentina-El “relativismo” kirchnerista-Por Gabriela Pousa

Escrito por rigofa2010 01-12-2009 en General. Comentarios (0)
Publicada 30/11/2009
Política Nacional / Gabriela Pousa
El “relativismo” kirchnerista

El Gobierno aplica una curiosa equidad social, económica y legal que sólo beneficia a los amigos mientras castiga a todos quienes osan pensar diferente.

“Lo único absoluto es que todo es relativo.”

A esta altura no parece posible tomarse muy en serio a la Argentina. Aun cuando los hechos son de una gravedad extrema, sin humor no es factible digerir el acontecer de la política. Será por ello que podemos decir que Hugo Moyano -uno de los más fieles exponentes de la clase dirigente argentina- acompañó a Cristina Fernández al Vaticano, quizás con el firme propósito de afiliar al Sumo Pontífice al gremio, teniendo en cuenta que el Papamóvil es un medio de transporte y, consecuentemente, pertenece a camioneros. De lo contrario, ¿qué hacía el líder cegetista integrando la comitiva? ¿Habrá pensado en bloquear el acceso a la Capilla Sixtina?

A sabiendas de esto, Papá Noel tiembla en su guarida donde recibe cartas de todas partes del mundo menos de la Argentina. Y es que los argentinos ya no piden bicicletas, pelotas, muñecas, patines, ni Barbies, ni Blackberry siquiera: ¡piden parcelas! Y es que la muerte está protegida por un poder político sin respuesta, y por extraños ‘derechos humanos’ garantistas que justifican la delincuencia enmarcándola en un sinfín de carencias, reales pero poco admisibles a la hora de dejar que los asesinos entren y salgan por la misma puerta. Y decimos que Papá Noel tiembla porque su trineo también es un medio de transport y los vástagos de Moyano pueden bloquear la salida de los renos en Nochebuena.

Entre realidades e insensateces se mueve la política. Así como los primeros párrafos responden a un sarcasmo poco sutil, algo burdo y menos elaborado debido a que mi pericia no es la sátira sino el análisis del escenario donde nos toca sobrevivir, lo que sigue dista de ser cómico aunque suene igualmente cínico. Pero ese cinismo sí es un reflejo cabal de lo que sucede a diario en un país que carece de políticas preventivas, y donde los funcionarios apenas balbucean cuando los hechos fueron consumados. En conferencia de prensa, el gobernador bonaerense dijo “hacerse cargo” pero no decretó ninguna medida sino que habló de discutirla… ¿Y mientras tanto? Mientras tanto nadie sabe cuántos más serán enterrados.

Para que cualquier lector entienda qué es lo que pasa sin sutilezas, no hace falta adentrarse en los acontecimientos como si fueran actos aislados, ni mucho menos indagar en estadísticas que se vulneran con una deslealtad extrema. Una triste enumeración, seguramente incompleta, expone a las claras el panorama donde, quienes no figuran a continuación, están a la espera como si se los hubiese condenado por un Ejecutivo cuyo mandato finaliza en el 2011 aunque aún no ha gobernado.

Osvaldo Benítez, Cristian Pieres, Maximiliano Robak, Daniel Capristo, Santiago Urbani, Irene de Rosa, Enzo Galeano, Juan Pedalino, Gonzalo Etcharrán, Renata Toscano, Sandra Almirón, Sandra Brikman y tantos más…, junto a los 23 policías también asesinados en lo que va del 2009 no deberían ser nombres olvidados, pero es tan vasta la lista que ni los archivos logran que el recuerdo se despierte. El ritmo es tan vertiginoso que se pierde tristemente la cuenta y la conciencia.

Mientras los asesinatos son ya moneda corriente, el matrimonio presidencial avanza en su juego sin modificar un ápice la metodología. Esta reiteración de atropellos no admite sorpresa si se tiene en cuenta que el “estilo K” se mantiene inalterable desde el primer día. Esto invalida de alguna manera la apuesta ciega a esa irrupción “oportuna” de “arrepentidos” que descubren de la noche a la mañana las trampas del oficialismo. La ex arrepentida María del Carmen Alarcón es quizás el ejemplo más emblemático por su ida y vuelta a un costo ruin y en exceso bajo.

Desde luego que es hora de sumar para contrarrestar un poder hegemónico sin apoyo popular pero con inalterable capacidad de dañar. Poco grata es la razón por la cual debe hacerse caso omiso a ciertos “pasados” viciados por conductas dúctiles en demasía. De ese modo es como se explica que un Felipe Solá, por citar solo un ejemplo, irrumpa al frente de una bancada disidente.

Ahora bien, la pregunta del millón apunta a desentrañar hasta dónde llega la disidencia y cuánto puede durar. La jurisprudencia ha dado vastas pruebas de la compra-venta de voluntades a precios que no jaquean tan sólo la sanción de una ley sino que hacen tambalear la estructura institucional de un país a la deriva y de una dirigencia sumida en la más vil hipocresía.

El modus operandi del kirchnerismo ha logrado que hasta lo más simple y sencillo se ponga en tela de jucio: todo cuanto acontece en la Argentina parece embebido de una dosis de misterio, y hasta el hecho más insignificante parece tener un ingrediente político. Si acaso el recambio legislativo implica un verdadero cambio, este será neutralizado con artilugios espurios como se nos tiene acostumbrados. Y es que la crisis ha calado profundo. Ya no son los problemas actuales los mismos que se han venido sorteando a lo largo de tantos años. BR>
Hoy, el pueblo no aguarda un cambio en el Ministerio de Economía como sucedía cuando se hablaba de crisis en Argentina. Poco importa a esta altura quién ocupa cada cargo o que Guillermo Moreno o el mismísimo Aníbal Fernández den un paso al costado. El problema es mucho más profundo, y no se agota con maquillaje barato como antaño se intentó acallar tantos reclamos. Hoy la crisis es moral: la “cooptación” de funcionarios, senadores, diputados es un dato inexpugnable que deja al descubierto cuán diferente es el conflicto que ahora enfrentamos comparado a aquellos a los que quizás estábamos acostumbrados.

No es la inflación que no cesa aquello que jaquea con más fuerza, ni son -aunque molesten soberanamente, los paros o cortes de calles aquello que genera mayor hartazgo. El problema raíz se centra en la indignidad que caracteriza a la dirigencia y el relativismo moral que ha hecho mella. ¿Quién pone las manos en el fuego o se juega su honor por alguno de los nuevos “representantes” que conformarán en breve el llamado “nuevo” Congreso?

Los argentinos hemos vivido de esperanzas vanas, apostamos férreamente a providenciales que terminaron defraudando. Sin ir más lejos, se ha creído que el Obispo Piña -venciendo en la provincia de Misiones a Carlos Rovira-, marcaba un antes y un después en lo que respecta a reelecciones indefinidas. La trama culminó con el Obispo fotografiado en Balcarce 50 y un silencio de radio que continúa hasta estos días. Posteriormente, Julio César Cobos con su voto “no positivo” hizo creer que en la resurrección del Parlamento y en el final de su actuación a modo de escribanía. Pero los hechos que siguieron demostraron con creces hasta qué punto nos confundimos.

Similar situación se experimentó con la arenga popular de un liderazgo repentino como el que representara Alfredo De Angeli, y posteriormente la mesa de enlace. Hoy por hoy, no hay certeza absoluta de cómo se han manejado los temas relativos al campo, y por el contrario, hasta se han ‘pasado de bando’ grupos que se pensaba eran férreos defensores de las necesidades de los productores agropecuarios. BR>
En el ámbito del sindicalismo pasa exactamente lo mismo. Apostar a la alianza Kirchner-Moyano es como apostar que Racing Club gana el campeonato. Mario Segovia, sin la firma que reclamaba para oficializar su propio espacio apareció “tranzando” una tregua que debe extenderse más allá de un año. Esta negociación no es sólo un dato aislado en tanto conlleva implícita la duda acerca de la conflictividad que ha de estallar cuando los Kirchner tengan que dar un paso al costado.

Lo cierto es que los providenciales no han sido tales, el escenario no ha variado en los últimos años, y el protagonismo sigue intacto en la figura del ex mandatario. De aquí en más la fórmula no es difícil de desentrañar: se intentará mantener el grado de impunidad para las conductas afines al matrimonio presidencial mientras que se “liberará” (valgan las comillas) al Poder Judicial para que el peso de la ley recaiga sobre aquellos que no cumplan con su deber.

Es el modelo de “equidad” al que alude en sus oratorias la Presidente. Sin prolegómenos la ecuación se sintetiza en un “para los amigos impunidad, para los enemigos dos armas: la Constitución y los códigos”. Esto se evidencia claramente en la denuncia por “coacción agravada” que hiciera la Policía Federal, por orden del jefe de Gabinete para evitar que el líder piquetero de la Corriente Clasista y Combativa, Juan Carlos Alderete bloqueara los accesos a la ciudad. ¿Qué hubiera pasado si tal bloqueo lo anunciara Luis D’Elía por ejemplo? Posiblemente la denuncia la habría hecho el gobierno de la Ciudad y consecuentemente, la “Justicia” hubiera absuelto al piquetero oficial.

Estamos sobreviviendo a las balas en un país donde la igualdad ante la ley es un anatema, de ahí que poco parece servir toda reforma propuesta para intentar poner freno a la delincuencia. Las leyes están, cumplirlas es la tarea y está visto que ese cumplimiento cabe únicamente a aquellos que disienten con el gobierno. © www.economiaparatodos.com.ar





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Argentina-¿Qué podemos esperar después del 10 de diciembre?-Por Roberto Cachanosky

Escrito por rigofa2010 01-12-2009 en General. Comentarios (0)
Publicada 30/11/2009
Al inicio de la semana / Roberto Cachanosky
¿Qué podemos esperar después del 10 de diciembre?

¿La oposición será capaz de articular un frente de resistencia contra el kirchnerismo? ¿Los nuevos diputados y senadores podrán ponerle un freno al afán destructor de Néstor y Cristina?

En breve asumirán los nuevos diputados y senadores nacionales que fueron electos el 28 de junio pasado. El cachetazo que ese día recibió el kirchnerismo en las urnas fue tan contundente que, por unos días, levantó el ánimo de la gente, saturada de tanta prepotencia y soberbia. Pero ya han pasado 5 meses y en el transcurso de ese tiempo fue imposible lograr que las fuerzas opositoras lograran un acuerdo mínimo de políticas públicas de largo plazo para, al menos, mostrarle a la sociedad que existen ciertos acuerdos mínimos para reconstruir el país luego que termine de pasar la cuadrilla de demolición que es el kirchnerismo.

Un dato a tener en cuenta hacia el futuro: antes de asumir, ya existe una división entre quienes proponen que la oposición se una y asuma la presidencia de la Cámara de Diputados y de las comisiones, mientras otra parte dice que hay que respetar la tradición que indica que la primera minoría tiene que tener la presidencia de Diputados.

Francamente, no entiendo esta segunda postura. Y no la entiendo porque el kirchnerismo ha dado acabadas muestras de subordinar todo a sus ambiciones hegemónicas. ¿Qué tradición hay que respetarles a los Kirchner si adelantaron las elecciones a su antojo, inventaron las candidaturas testimoniales al punto que hoy más de 20 diputados testimoniales electos que no asumirán sus bancas, regulan los precios y tarifas de las empresas para ahogarlas económica y financieramente para que luego tengan que venderlas por monedas o simplemente entregarles la llaves, hicieron de los cargos de diputados y senadores un mercado persa y el listado sigue? Estas y otra inmensidad de atropellos institucionales indican que sería una irresponsabilidad otorgarles un mínimo de poder porque han demostrado que solo saben utilizarlo para beneficio propio y en detrimento del sistema republicano. No se trata de cazar al caníbal y comérselo. Se trata de no darle el cuchillo y el tenedor para que nos coma a nosotros. Por otro lado, dudo que alguien que haya votado contra el kirchnerismo vea con buenos ojos que sus diputados electos terminen votando a favor de un kirchnerista para que ocupe la presidencia de la Cámara de Diputados. Casi diría que votar a favor de un presidente kirchnerista en la Cámara de Diputados implicaría traicionar el voto que le otorgó la gente el 28 de junio.

El respeto se gana por el comportamiento que uno tiene. Por sus conductas. Y nada ha hecho el matrimonio para ganarse el respeto porque su conducta se ha basado en el patoterismo, la prepotencia y los discursos agresivos y descalificadores (ejemplo, la famosa protesta de las cuatro por cuatro).

Tan es así que Néstor Kirchner acaba de afirmar que si no consiguen lo que quieren en el nuevo Congreso tienen la calle para manifestare. ¿Acaso piensa Kirchner que si D’Elía y Moyano salen a la calle con sus fuerzas de choque conseguirá más inversiones, más puestos de trabajo, mejores remuneraciones para los empleados, menos pobreza e indigencia? Esta sola declaración da la pauta que Kirchner no está pensando en construir un país si no en salvar su propio futuro. Sería bueno que la oposición en su conjunto advierta que Kirchner sabe que no tiene los votos de la gente y que quiere imponer su voluntad con la prepotencia en la calle. ¿Bajo esas condiciones van a darle el voto a un kirchnerista para que sea presidente de la Cámara de Diputados?

Mi impresión es que claramente Kirchner se siente acorralado. Sabe que tanto él como Cristina tienen una imagen negativa del orden del 60% y la positiva apenas araña el 20%. Sabe que si pierde el poder le espera un tsunami de juicios por casos de corrupción. En definitiva, sabe que, salvo un milagro, a más tardar en el 2011 el kirchnerismo será historia y tendrán que visitar Comodoro Py más veces de las que visitaron El Calafate en todos estos años.

¿Qué puede esperarse entonces a partir del 10 de diciembre? En primer lugar, seguramente el Congreso entrará en el freezer hasta marzo del año que viene, de manera que, de aquí a marzo, podemos esperar todo tipo de arbitrariedades para tratar de sobrevivir. Esto significa una economía languideciendo. Con serios problemas de desocupación, pobreza e indigencia aumentando.

En segundo lugar, llegado marzo, si la oposición se uniera y comenzara a sancionar leyes que no sean del paladar del oficialismo, Cristina tendrá que dedicarse a vetar todo lo que no le guste. En este escenario la conflictividad será creciente y el país quedará más paralizado porque, de acuerdo a las palabras de Néstor, si no tienen las leyes que ellos quieren sacarán la gente a la calle (en otras épocas se decía que salían los tanques a la calle). Puesto de otra manera. A pesar de tener un fuerte y amplio rechazo de la población. A pesar de haber perdido la mayoría en el Congreso, el matrimonio está dispuesto a usar la prepotencia para imponer su voluntad.

Cualquier economista medianamente formado sabe que la economía no se basa solamente en analizar la evolución de los agregados monetarios, los indicadores fiscales o del sector externo, que por cierto dan horrible. No hay economía que pueda funcionar en medio de una conflictividad política y social crecientes, sin respeto por los derechos de propiedad y sometida a la incertidumbre de los caprichos del gobernante de turno. Ni la brisa de cola que viene del exterior puede frenar el huracán de incertidumbre y conflictividad que viene del frente interno y que promete ser mucho más intenso en el 2010.

Para ser sincero, no me hago muchas ilusiones con el cambio de Congreso el próximo 10 de diciembre, salvo que la oposición esté dispuesta a jugarse en serio para demostrarle al matrimonio que cumple con el mandato de las urnas y así decirles: “Hasta aquí llegaron”.

Una forma de marcar un límite sería elegir a un presidente de la Cámara de Diputados que no responda al kirchnerismo. ¿El argumento? Muy sencillo, señalarles: “Ustedes han dado acabadas muestras de que usan el poder para beneficio propio y en perjuicio de la gente. No son dignos de ocupar ese cargo”.

Si esto no ocurre, la cuadrilla de demolición kirchnerista continuará implacablemente su tarea y sólo Dios sabe lo que quedará de la Argentina poskirchnerista. © www.economiaparatodos.com.ar





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